Cultura

Postales sonoras para Turina

  • Despejadas las sombras de la cancelación, el festival de música de cámara estrena el lunes su sexta edición con doce conciertos y una redoblada apuesta por la formación de jóvenes valores

Sombrero de copa, gabán oscuro, guantes blancos e impolutos, bigote arreglado a la moda, zapatos lustrosos, pajarita y camisa de cuello duro. Regresa Joaquín Turina (1882-1949), otro ilustre exiliado de Sevilla, envuelto esta vez en un festival insólito por su animoso impulso privado que pretende celebrar los 135 años de su nacimiento en el número ocho de la sevillana calle Buiza y Mensaque. Precisamente allí se podía ver al pianista y compositor con apenas cinco años en una fotografía de otro siglo: el trajecito blanco, los calcetines caídos y, entre las manos, el acordeón que le regaló Juana, la criada.

Vuelve por una semana, pues, Turina y suenan otra vez los pianos de Luis Piazza en la calle Rioja, 8, donde hizo su presentación pública el 14 de marzo de 1897. "El dintel del arte, inaccesible para muchos, se le ha franqueado de par en par", dijo entonces un crítico musical de él, poco más que un adolescente que seguía con decidida aplicación las clases de armonía y contrapunto de Evaristo García Torres en el Colegio de los Seises y que acompañaba a su padre en las butacas del teatro San Fernando para oír por primera vez el sonido de las óperas Aida, Lohengrin, La Sonámbula y La Bohème.

A su ciudad natal retorna, por tanto, Turina, aquel apreciable pionero de la fotografía y compositor ocasional de bandas sonoras para el cine -el otro arte flamante y novísimo de su tiempo-. Acude, en definitiva, un músico de primera línea, siempre ubicuo y desdoblado en una voluntad innovadora, pero también replegado al alma andaluza, tal como le recomendó Isaac Albéniz, quien le decretó así, en un día de finales de 1907 en París, de un golpe su futuro: "Usted tiene que fundamentar su arte en el canto popular español, o andaluz, puesto que es usted sevillano".

Lo hace con ocasión del festival de música de cámara diseñado por la pianista Benedicte Palko, quien apuesta una vez más no por la simple sucesión de conciertos, sino por el intercambio musical entre los participantes y la formación de jóvenes valores. En esta sexta edición -del 4 al 10 de septiembre-, los artistas volverán a ensayar, impartir clases e interpretar conciertos con distintas formaciones, a veces nunca antes reunidas. Ocurre así con la cita de clausura, que llevará al salón de actos de Capitanía a intérpretes y alumnos en un programa con obras de Mozart, Saint Säens, Dvorák y, por supuesto, Turina.

Pero el festival musical llega hasta aquí entre temblores, sin aclarar su porvenir. Nada nuevo, por otro lado, ya que la incertidumbre le acompaña desde que echó a andar hace ahora diez años. "Tenemos la misma inseguridad para el futuro que siempre", reconoció recientemente en una entrevista a este periódico Benedicte Palko, quien dio por cancelado oficialmente el festival entre mayo y julio de 2016. A raíz del revuelo que provocó tal anuncio, el Ayuntamiento de Sevilla aportó 30.000 euros que se sumaron a los numerosos apoyos recibidos desde la esfera privada.

Con todo, bajo la presidencia de honor de la reina Doña Sofía, el sexto Festival Turina ha logrado atraer a una veintena de artistas invitados procedentes de ocho países que interpretarán en un total de doce conciertos algunas de las grandes obras del repertorio camerístico, buena parte de ellas, lógicamente, firmadas por el compositor sevillano. La cita girará alrededor del conservatorio superior de música Manuel Castillo, donde tendrán lugar los ensayos y las clases, al que se sumarán el Ateneo, la Casa de Salinas, el hotel Alfonso XIII y el auditorio Box Sevilla como lugar para los recitales.

Son estos dos últimos espacios los que acogen las innovaciones a la programación del certamen. Así, el recinto de la isla de la Cartuja dará cabida el miércoles 6 al concierto de la Banda Turina, formación de viento y percusión que, bajo la dirección de José Rafael Pascual-Vilaplana, aglutinará al centenar de jóvenes participantes en la oferta formativa del festival. Con el título En tiempos de Turina repasarán melodías de Grainger, Lauridsen y Gershwin, entre otros. Por su parte, el establecimiento hotelero acogerá conciertos matinales el miércoles y el viernes, a partir de las 13:00.

Por lo demás, el Trío Arriaga ofrecerá en el concierto de inauguración, fijado para el lunes 4, a las 20:30, la integral de los Tríos para piano y cuerda de Joaquín Turina, mientras que al día siguiente, también a las 20:30, la pianista Sofya Melikyan interpretará la obra de Enrique Granados Goyescas. Ambas citas están programadas en el Espacio Turina, donde también se celebrará, ya el viernes, el concierto englobado bajo el título Inspiraciones folclóricas, donde sobresale la interpretación del Sexteto para cuerda de Antonin Dvorák con dos violines, dos violas y dos cellos.

Otro de los conciertos del festival será el que se celebrará el jueves 7 en la Casa de Salinas con obras de Turina, Bax, Enescu y Fauré a cargo de jóvenes músicos españoles como Antonio Viñuales, Olatz Ruiz de Gordejuela, Cristina Santos y Salvador Bolón, entre otros. Finalmente, las citas matinales en el Ateneo (martes y jueves, 13:00) y del Espacio Turina (sábado, a la misma hora) darán la oportunidad a los alumnos matriculados en las clases magistrales. Es el turno del regreso de Joaquín Turina, el más sevillano de los exiliados de Sevilla.

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