ROSS. Anu Tali | Crítica Anemia y vigor del Clasicismo

Anu Tali al frente de la ROSS en el 6º de abono.

Anu Tali al frente de la ROSS en el 6º de abono. / Guillermo Mendo

La música clásica sigue siendo una medida perfecta del estado de la ROSS y de su grado de complicidad con la batuta que esté al cargo. El muy clarito pero anodino Haydn que brindó Anu Tali ayudó a entender que el conjunto no pasa por sus mejores tiempos y que la maestra estonia no consiguió transmitir el mínimo entusiasmo que requiere una partitura tan chispeante como la Sinfonía nº85 del genio austriaco. Fraseo pesante, acentos chatos y, lo que es peor, momentos de escasa precisión y precario empaste (Romanze).

Mejoró la cosa con el Concierto Op.7 de Clara Schumann, obra de casi una adolescente, desequilibrada y menor del repertorio romántico. Tali se limitó a dejar que Levon Avagyan desarrollara su parte con un fácil virtuosismo, sin alharacas ni deslumbrantes fuegos de artificio. El pianista armenio se mostró delicado en el tierno y algo naïf tiempo lento, en diálogo con el cello de arco fluido y amplio fraseo de Coryn Herwig (contratación temporal, entiendo) y derramó toda su sensibilidad en el exquisito Mendelssohn de la propina.

Fue un buen engarce con esa obra maestra absoluta que es la Italiana, en la que Tali se vino arriba. Incrementó algo el número de profesores de cuerda y desde el principio mostró un trazo mucho más tenso que en Haydn, mejor acentuado y articulado, sin tener que renunciar para ello a un fraseo de vuelo amplio (Andante con moto) ni al control absoluto de los detalles de ese feérico tercer movimiento (¡las trompas!) antes de un final gozoso, grácil y muy bien equilibrado. El más clásico de los románticos salvó de sobra la noche.

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