Stone Foundation | Crítica El mensaje y las melodías son la clave

  • El talento y la versatilidad de Stone Foundation llenaron la noche sevillana de mensajes de unidad y de alegría con el más puro soul y el funk más divertido que la música nos ha legado a lo largo de su historia.

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Stone Foundation / Millán Carrasco

La noche del miércoles se presentaba mágica desde el principio. En una sala X con casi tres cuartos de entrada la gente esperaba con impaciencia algo de música soul para escapar de la tristeza y la banalidad de la vida cotidiana y Stone Foundation no decepcionaron a nadie. Alguien de entre el público me dijo que esto debía ser algo parecido a estar en la gloria. Y la verdad es que en tiempos tumultuosos como estos que vivimos, se agradece el feliz escapismo que ofrece la buena música. Y eso fue, con creces, lo que nos ofreció una banda magnífica en sí misma, sin necesidad del plus que les supone que el mismísimo modfather, Paul Weller, haya expresado su admiración por ellos, o hayan atraído la atención de los pesos pesados del mítico sello 2 Tone.

El soul, el punk y el ska fueron la banda sonora de la resistencia a la política conservadora británica y Neil Jones, el líder de este grupo, sigue la senda de aquellos que como él se movían entre esos estilos, luchando ahora contra el Brexit, que tan malos cambios va a traer para sus paisanos y de los que nos advirtió antes de hacernos llegar la canción más sentida de toda la noche: Changes. Esta determinación de mantenerse positivo ante la adversidad caracterizó a todo el concierto, que comenzó con Sweet Forgiveness igual que el disco que presentan en esta gira, Everybody, anyone, del que nos ofrecieron hasta ocho canciones, salpicadas con algunas de las más incisivas de sus discos anteriores, para terminar, envueltos en un aura de felicidad compartida por todo el público, con dos versiones en los bises,  I'm Gonna Tear Your Playhouse Down, un clásico del soul que Stone Foundation construyó al modo de Graham Parker, y un Ordinary Joe, mucho más enérgico que el original de Terry Callier.

Neil cantó con su corazón y dejó que todas sus influencias salieran en su música; Style Council, James Brown y los Dexys todos en uno. Y los otros siete miembros de la banda agregaron un color y una luz gloriosa a su colección de canciones.

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