Cultura

Sudor, brincos, cumbia y 'punk'

  • 'Nocturama' recibe esta noche en los jardines del Casino de la Exposición a Camilo Lara y su Instituto Mexicano del Sonido

Camilo Lara, en una imagen promocional de Instituto Mexicano del Sonido. Camilo Lara, en una imagen promocional de Instituto Mexicano del Sonido.

Camilo Lara, en una imagen promocional de Instituto Mexicano del Sonido. / d. s.

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"En realidad, es mi única experiencia. Ha sido mi nombre de batalla desde que empecé a hacer música hace 15 años. Vengo de una familia donde mis dos hermanos son músicos. Así que mucho de mi digestión musical vino por ahí. Mi hermano mayor fue un one hit wonder de los 80 en México. Mi hermano mediano es el verdadero rockstar de la familia. Hace giras por estadios de México y Estados Unidos con su grupo Moderatto", explica Camilo Lara, el hombre tras Instituto Mexicano del Sonido.

El músico mexicano llega esta noche al ciclo Nocturama para presentar Disco popular, su quinto álbum, un trabajo con el que continúa acrecentado su fama de batidora estilística con bases electrónicas. ¿Ingredientes? Prácticamente cualquiera que pueda imaginar. En ese camino sigue, con producciones cada vez más cuidadas, desde que en 2006 debutó con Méjico Máxico de la mano del sello español Lovemonk. "Hacía música -explica-, pero nunca tuve en mente publicarla. Hice varias remezclas para Lovemonk y fueron ellos los que me animaron a editar mi propia música. Sin ellos, probablemente, seguiría haciendo sólo remezclas".

Aquel debut aún lo cogió trabajando como ejecutivo para una multinacional discográfica, su principal sustento todavía durante bastante años. "Hay pintores que hacen trabajo de diseño para vivir. Yo tenía un trabajo de día para poder hacer mi música. No veo nada de malo en eso", se defiende ante no se sabe bien qué acusación. En realidad, la pregunta ha sido sólo una bienintencionada curiosidad: ¿cómo se lleva lo de trabajar en una multinacional y hacer carrera como músico independiente? "Nunca publiqué mi música en la multinacional, no ha pasado por un sello grande. Las multinacionales deberían estar llenas de músicos trabajando -reflexiona-. Es la única industria donde no pasa. Lo ves en el cine o en el deporte. Los ejecutivos son gente que ejerció en el pasado. En música no. Son todo, menos músicos. ¿No cree que más bien debería ser la norma?".

Piñata (2007), Soy sauce (2009) y Político (2012) fueron los siguientes títulos en una discografía a menudo trufada de colaboraciones. Aunque nada comparable a lo acontecido en Compass (2016), un álbum firmado junto al productor y DJ Toy Selectah, grabado en estudios de Los Ángeles, Nueva York, Londres, Sao Paulo, Monterrey, México DF, Kingston, Tokio, Pekín y Nueva Delhi y con la participación de... ¡más de 80 colaboradores! Sí, ha leído bien: de Eric Bobo (Cypress Hill) a Igor Cavalera (Sepultura); de Jota (Los Planetas) a Money Mark; de Phil Manzanera (Roxy Music) a Sly & Robbie... Y eso, ¿cómo se consigue? "Pues con mucho trabajo y con un proyecto lo suficientemente emocionante para que desde Tricky hasta Boy George se entusiasmaran con él", señala.

Para cuando llegó Disco popular (2017), la música de Instituto Mexicano del Sonido ya se había infiltrado, aun inconscientemente, en varias generaciones de espectadores de cine y televisión -canciones suyas forman parte de las bandas sonoras de películas y series como Rudo y cursi y Californication, entre otras- y usuarios de videojuegos -esas emisoras de radio de Grand Theft Auto V...-.

¿Y el directo? "Estoy tocando con un grupo nuevo. Tienen su propio proyecto, que se llama Big Big Love. Son fantásticos y traen algo nuevo a lo que hago. Me emociona mucho ir a tocarlo a Sevilla", dice, prometiendo "sudor, brincos, bebés, mamás de bebés, cumbia, punk, pagafantas, gafapastas, Lionel Richie y Sid Vicious. Todo junto en una misma pista de baile".

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