Talento flamenco | Crítica Presente y futuro de lo jondo

Paula Salazar con el mantón, por caña. Paula Salazar con el mantón, por caña.

Paula Salazar con el mantón, por caña. / Silvia Calado

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A muchos los conocimos siendo niños y ahora son espléndidas realidades de lo jondo. Paula Salazar ofreció una caña soberbia manejando el mantón y la bata de cola con soltura y contundencia. Presentó también un zapateado enérgico. Juan Tomás de la Molía se gustó en las alegrías. Es un bailaor superdotado con unos pies poderosos pero que sabe que el baile está en los marcajes. Naturalidad, elegancia, sencillez y capacidad de trasmisión, porque el público siempre sabe dónde está el artista y lo que pretende. El bailaor de Trebujena se alzó este fin de semana, además, con el primer premio del Concurso de Baile de la Federación de Peñas Flamencas de Sevilla. Martín Fayos probó en esta gala la versatilidad de su toque. Acompañó a los dos bailaores y también a Kiko Peña. Y ofreció un brillante toque solista en el que combinó taranta y soleá buscando nuevas melodías, soluciones musicales que, sin traicionar la esencia de los mencionados estilos, se insertan con naturalidad en el panorama sonoro actual. Kiko Peña, que se reveló como niño prodigio, se mostró ayer como un cantaor joven pero maduro, con conocimiento de los estilos y, sobre todo, con una poderosa voz mate plena de matices, de armónicos prodigiosos que sabe escanciar para el goce de la afición.Los cuatro, cada uno en su categoría, se alzaron la temporada pasada con el premio Talento Flamenco que anualmente organiza la Fundación Cristina Heeren. Las cantaoras para el baile brillaron también a gran altura, llevando a cabo una gala dinámica, sencilla, con el flamenco como único protagonista.

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