Un Turina barroco en Sevilla

Crítica de Música

Pablo J. Vayón

16 de febrero 2017 - 02:32

La ficha

*** 'Guillermo turina'. Ciclo Manuel de Falla. Guillermo Turina, violonchelo barroco. Programa: Dos ricercares de Domenico Gabrielli, dos sonatas de Domenico Gallo, tres tocatas de Francesco Supriani, tres caprichos de Joseph-Marie-Clémente Dall'Abaco; Suite nº2 en re menor BWV 1008 de Johann Sebastian Bach. Lugar: Sala Cero. Fecha: Miércoles 15 de febrero. Asistentes: Quince personas.

Promovido y organizado por la Casa de Granada en Madrid, el Ciclo Manuel de Falla alterna conciertos camerísticos con sesiones de flamenco, y, aunque tiene su sede principal en la capital española, se ramifica por segundo año consecutivo hasta la Sala Cero. El concierto clásico recayó esta vez en el violonchelista madrileño Guillermo Turina, cuyos lazos musicales con Sevilla son indiscutibles pues es biznieto del insigne Joaquín Turina, el mayor compositor sevillano del siglo XX.

Turina es bien conocido por los buenos aficionados locales a la música barroca ya que ha tocado bastantes veces en la ciudad con distintos grupos, aunque este era su primer recital en solitario. Presentó un programa muy interesante sobre los primeros pasos del violonchelo a solo hasta la eclosión que el instrumento conoce en la figura de Bach.

El programa recorrió la literatura para violonchelo solista de Gabrielli a Bach

Entre los ricercares del reconocido como primer cultivador del violonchelo como solista, el boloñés Domenico Gabrielli, las sonatas de Gallo y las tocatas de Supriani puede hallarse cierto aire de familia en la construcción de un idioma particular para el instrumento que el genio de Bach lanzará al futuro.

Turina mostró en todo momento una afinación impecable, absoluta seguridad técnica, un sonido más claro y refinado que ronco y profundo en los graves, flexibilidad en el arco y una exquisita musicalidad, que le permitió contrastar con éxito los distintos estilos y, sobre todo, penetrar con hondura en la dramática Suite en re menor de Bach desde un Preludio quebrado y doloroso hasta una Giga febril.

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