Cultura

Un artista de Amberes observa el sur

  • La Casa de la Provincia programa hasta septiembre una muestra sobre las imágenes con que el creador flamenco Joris Hoefnagel inmortalizó distintos municipios de la Sevilla del siglo XVI

Una de las salas de la exposición. Abajo, uno de los paisajes, el dedicado a Écija, en el que se aprecia el interés del autor por las escenas costumbristas. Una de las salas de la exposición. Abajo, uno de los paisajes, el dedicado a Écija, en el que se aprecia el interés del autor por las escenas costumbristas.

Una de las salas de la exposición. Abajo, uno de los paisajes, el dedicado a Écija, en el que se aprecia el interés del autor por las escenas costumbristas. / Víctor Rodríguez

Un día, llegó a manos del actor y galerista Bruto Pomeroy un singular grabado del siglo XVI que inmortalizaba Lebrija. Le pasaba aquella curiosa estampa su amigo Antonio Guerrero, ex jugador de baloncesto y mayorista de frutas, aficionado a la Historia y autor de varias publicaciones sobre los orígenes de su localidad, y Pomeroy decidió investigar quién estaba tras la firma de aquella obra, un dibujante que respondía al nombre de Joris Hoefnagel. Al responsable del espacio El Viajero Alado, entonces ubicado en Lebrija y hoy en Puerto Real, le cautivó la biografía de ese joven que a los 20 años decidió recorrer mundo -la holgada posición de su padre, comerciante de diamantes en Amberes, le permitía costearse la aventura- y que de sus viajes por Francia, España, Alemania e Inglaterra siempre evocaría con afecto sus estancias en Andalucía. Entre 1563 y 1565, Hoefnagel se desplazaría a lomos de un caballo por municipios como San Juan de Aznalfarache, Itálica, Osuna, Marchena, Écija, Lebrija... Vistas que el artista flamenco perfilaba con su lápiz y que, más tarde, en 1572, en la ciudad de Colonia, el grabador Georg Braun y el editor Franz Hogenberg incorporarían al Civitates Orbis Terrarum, un atlas de siete volúmenes que, apunta Pomeroy, "era como el National Geographic del momento, un libro que se fue reeditando una y otra vez y al que la burguesía europea se acercaba para conocer mundo. Gracias a este hombre, los lectores sabían de lugares como Las Cabezas, Alcantarilla, Los Palacios o Gerena".

Los diferentes retratos que el creador flamenco realizó de estos diez municipios se pueden ver estos días, hasta el 3 de septiembre, en la Casa de la Provincia, que acoge la muestra Joris Hoefnagel, Un viajero de Amberes en la Sevilla del XVI. Paisajes que el flamenco abordaba no sólo en su topografía, a los que añadía escenas costumbristas que aportaban encanto al conjunto. En la estampa que protagoniza Écija, por ejemplo, a la vista de la localidad se anteponen dos caballeros y un rebaño de ovejas. "La riqueza de la ciudad se basa en la producción de lana, ya que los numerosos campos proporcionan buen pasto para las ovejas", se leía en el Civitates Orbis Terrarum, donde se ensalzan las aguas del río Genil, que "permiten (...) que las enfermedades de los animales sean curadas". Pomeroy no ha podido averiguar si esos textos que acompañan las imágenes provienen de la pluma de Hoefnagel o fueron creación de los editores del atlas, uno de los muchos misterios de una figura "de quien no se conserva una casa natal, que no ha generado tantos escritos como debería". Otro enigma del artista, que acabaría sus días en la corte de Rodolfo II, contribuyendo al gabinete de curiosidades del emperador con el dibujo de insectos, es que retrató en su paso por Sevilla una Giralda rematada por el Giraldillo "cuando se sabe que en esas fechas éste estaba en la forja. Se supone que tomó las medidas de la pieza y se adelantó al momento".

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