Ópera

'Un ballo in maschera' desembarca en el Maestranza "tal y como la estrenó Verdi"

  • El montaje, una producción de La Fenice de Venecia, mantiene la ubicación en EE UU y reivindica el componente político de una ópera "que es más que una historia de amor"

El equipo de 'Un ballo in maschera', junto con Javier Menéndez. El equipo de 'Un ballo in maschera', junto con Javier Menéndez.

El equipo de 'Un ballo in maschera', junto con Javier Menéndez. / José Ángel García

Debido a los problemas de censura que sufrieron Giuseppe Verdi y su libretista Antonio Somma, que tuvieron que ambientar finalmente en Boston una historia que en un principio recreaba el asesinato de Gustavo III de Suecia, los teatros del mundo, sostiene Javier Menéndez, el director general del Maestranza, tienden a representar "una versión de Un ballo en maschera que nunca ha existido", los diferentes montajes suelen indagar en qué habría contado exactamente la ópera si no se hubiese vetado llevar a escena un regicidio, "algo impensable en el Nápoles de ese tiempo". Lo "interesante" de la adaptación que programa el Maestranza los días 14, 17 y 20, añade Menéndez, es que la dirección escénica que propone Gianmaria Aliverta no cambia la ubicación en EE UU, sino que aprovecha el contexto de un país dividido entre el racismo y las ideas abolicionistas, una tensión que desemboca en la Guerra de Secesión y que plasma la puesta en escena.

Uno de los títulos "importantes" de Verdi, "que refleja su ansia por renovar el repertorio sin renunciar a las grandes arias", regresa a Sevilla en una producción de La Fenice de Venecia, que han recuperado en colaboración el Teatro Real –allí abrió la temporada–, y con un equipo "soñado". Ramón Vargas (Riccardo), Gabriele Viviani (Renato) y Lianna Haroutounian (Amelia) interpretan los papeles principales y Francesco Ivan Ciampa se encarga de la dirección musical.

"La gente no sabe cómo se monta una ópera. Tú puedes tener unos nombres en la cabeza, pero te pasa que contactas con esos profesionales y descubres que tienen la agenda ocupada. En este caso hemos tenido muchísima suerte", apunta el director del Maestranza, que en la rueda de prensa afirmaba sentirse "rodeado de estrellas". Menéndez se muestra especialmente contento con la disposición de Ciampa, "pese a su juventud uno de los directores que más puede aportar al universo de Verdi, como se podrá comprobar en estos días".

Las restricciones de la pandemia han obligado a programar la ópera "a unas horas raras", el domingo 14 y el sábado 20 se verá a las 12:00 y el miércoles 17 a las 15:00. Pero esas fechas encierran una simbólica: el 17 de febrero de 1859 se estrenó Un ballo in maschera en el Teatro Apollo de Roma "y justo 162 años después va a representarse en el Maestranza".

Una imagen de la producción de La Fenice. Una imagen de la producción de La Fenice.

Una imagen de la producción de La Fenice. / Michele Crosera

Aliverta destacó la dimensión política de la obra, que remarca con su trabajo, y explicó que la creación de Verdi ha sido a menudo incomprendida: por el triángulo entre Riccardo, gobernador de Boston, Amelia, su amada, y Renato, secretario del primero y esposo de la segunda, la trama se ha visto sólo como "una mera historia de amor. El crítico Massimo Mila decía que era el Tristán e Isolda de Verdi, lo que es una reducción muy pobre", opina el director de escena, que recuerda que fue al terminar la Guerra de Secesión, en los años en los que transcurre su montaje, cuando se creó el Ku Klux Klan y donde se puso de manifiesto "un racismo que aún hoy es muy evidente en EE UU". En la presentación a la prensa de Un ballo in maschera asomó en al menos un par de ocasiones un diálogo en el que se acusa al personaje de Ulrica de tener "l’immondo sangre dei neri [la inmunda sangre de los negros]".

Esa lectura política no está reñida con la emoción, advierte Ciampa, para quien Aliverta firma un montaje "legible, que los espectadores pueden entender y que les conmoverá". El director musical aseguró que "mis amigos italianos me envidian porque en mi país los teatros están cerrados y lo que se programa es por streaming, una situación muy trágica. Resulta muy emocionante poder reencontrarse con el público".

"España es el único país que está haciendo algo en estos meses para que el teatro siga vivo", dice el tenor Ramón Vargas

Algo que subraya Ramón Vargas, que considera que España "es el único país que está haciendo algo para que el teatro siga vivo". El tenor cree que junto a la "responsabilidad social y sanitaria" y el cumplimiento estricto de los protocolos "hay que pensar también en la salud mental y emocional. Estamos en un período en que la gente sufre depresión, no sabemos el alcance que tendrá todo esto. El teatro nos ayuda a todos", defiende.

Vargas, que hace dos temporadas visitó el Maestranza con un recital lírico y que con Un ballo in maschera protagoniza su primera ópera en Sevilla, apuntó la paradoja de que sea un mexicano como él quien interprete al gobernador de Boston. "Me han preguntado cómo me siento, dadas las tensiones entre los dos países, y siempre digo que la música traspasa fronteras. Es verdad, no hay otra actividad humana que combata la intolerancia de ese modo. Si tú pones a un músico de cada país en una orquesta no importará su procedencia, todos tocarán en armonía. Cuando haces música, el concepto de racismo desaparece". Vargas participará también, el viernes a las 19:00, en una conferencia retransmitida por streaming y moderada por el presidente de la Asociación de Amigos de la Ópera de Sevilla (ASAO), Ignacio Trujillo, en la que estará acompañado por Marina Monzó, que estos días encarna a Óscar en Un ballo in maschera. En el canal de Youtube del Maestranza, desde donde se difundirá esta ponencia, el teatro permitirá ver este jueves, a partir de las 18:45, los primeros minutos del ensayo general.

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