Ni te cases ni te embarques

Crítica de teatro

Javier Paisano

16 de enero 2015 - 05:00

Cancún. Autor: Jordi Galcerán. Dirección: Gabriel Olivares. Intérpretes: María Barranco, Aurora Sánchez, Vicente Romero y Francesc Albiol. Escenografía: Anna Tusell. Iluminación: Carlos Alzueta. Sonido: Tuti Fernández. Vestuario: Jon Libert. Fecha: Jueves, 15 de enero de 2015. Lugar: Teatro Lope de Vega. Aforo: Completo.

Comienza la obra y se me viene a la mente un recuerdo lejano de Cuatro corazones con freno y marcha atrás de Jardiel Poncela. No tienen nada que ver pero parece que el aroma de aquella pieza escrita en la mitad del siglo pasado impregna la primera comedia de Jordi Galcerán, uno de nuestros más exitosos autores contemporáneos. Lo malo es que pasados unos minutos de la función se me viene otro recuerdo fantasma, esta vez, menos positivo, la serie Escenas de matrimonio de José Luis Moreno. Y es, entre estos dos referentes, donde se mueve Cancún, una pieza con una complicada maquinaria teatral pero que se dedica a abundar durante una hora y media sobre conjugar el verbo en condicional para imaginar qué hubiera pasado si hubiésemos elegido a otra pareja para compartir nuestra vida.

El lenguaje de Galcerán se vuelve muy popular, como buscando a la clase media que, ¿todavía?,se puede permitir un viaje a Cancún con su pareja para celebrar sus veinticinco años de matrimonio. La magia de la noche de San Juan hace el resto.

Al despertar tras una noche regada de espumoso, Reme (María Barranco) se encuentra con el marido cambiado y se suceden una serie de situaciones entre cómicas y dramáticas dependiendo de si nos ponemos en el papel de ella o en el de mero espectador.

El problema es que esta broma se mantiene durante toda la representación. El retrato de estos matrimonios no descubre nada fuera de lo normal pero cae, desgraciadamente en dibujar los más manidos tópicos: hombres que no han hecho lo que querían por culpa de mujeres dominantes o parejas que desean al cónyuge de su mejor amigo.

Las interpretaciones de María Barranco, Aurora Sánchez, Vicente Romero y Francesc Albiol están por encima del texto y consiguen hacer creíble este juego sobre la relatividad provocando más sonrisas que carcajadas en un público que, ayer, respondió con grandes aplausos.

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