Cristina Araújo, escritora: "El amor y la muerte son dos pilares que nos tocan a todos"
La autora madrileña que ganó el XVIII Premio Tusquets de Novela con 'Mira esa chica', regresa a las librerías con la novela 'Distancia de fuga'
Jorge Corrales: “El placer de leer y la literatura reflexiva pueden ir de la mano”
Después de Mira esa chica (Tusquets) con la que ganó el XVIII Premio Tusquets de Novela, Cristina Araújo (Madrid, 1980) regresa a las librerías con Distancia de fuga (también Tusquets). Si su ópera prima abordó el caso de la Manada desde una perspectiva psicológica, con su segunda obra cambia completamente de tercios para desplegar una relación de amor al más puro estilo Jane Austen. Esas que son intensas, extremas, pasionales y casi obsesivas. Como la británica, no cae en sensiblerías ni presenta unos personajes vacíos. Theo, un joven doctorando en Filosofía se enamora locamente de Frances, actriz de una serie de éxito -véase Juego de Tronos- durante un verano en Italia. Dos mundos opuestos, el del crecimiento intelectual y el de la fama, se entrelazan como si de una buena novela clásica se tratara.
Pregunta.Distancia de fuga narra una historia de amor sin caer en la cursilería ni en tramas vacías. De hecho, está cargada de la épica de Jane Austen.
Respuesta.Siempre me ha gustado escribir historias de amor, pero quería actualizarla. He hecho un mejunje con lo que he vivido, lo que hubiese querido vivir cuando era joven y las relaciones que hubiese querido encontrar. Siempre he leído a los clásicos... Jane Austen, las hermanas Brontë, Thomas Mann que escribían sobre amores muy intensos en una época con muchos impedimentos. No puedes poner ese tipo de amores ahora, pero quería contar una historia intensa y un poco obsesiva sin caer en la cursilería.
P.¿Cree que no estamos dispuestos a experimentar un amor tan intenso y tormentoso?
R. Esos amores se siguen dando, porque cuando nos enamoramos, todo el mundo tiene alguien ahí atravesado para bien y para mal. Lo que creo es que la gente sí que quiere eso, pero busca un amor que cumpla todo. Como hay acceso a las plataformas de parejas en las que es mucho más fácil conocer gente, en cuanto algo no te cuadra lo descartas. No se da esa tendencia a conocer bien a otra persona.
P.¿Por qué ha elegido las edades de los veintipocos para los protagonistas?
R.La considero determinante. Es una década muy importante en la vida de todo el mundo, porque eres un adulto en prácticas. Empiezas a tomar decisiones, pero si fallas puedes reiniciar y probar otras cosas. Estás en la universidad o realizando tus primeros trabajos. Empiezas muchas cosas con esa libertad de saber que todavía puedes fallar. Y a mí eso me encanta, me parece un privilegio increíble y es algo que echo de menos.
P.Los dos protagonistas pertenecen a mundos completamente opuestos. Theo prepara su doctorado en Filosofía. Describe la universidad como un mundo, si me lo permite, idealizado, pero marcado por la libertad y el crecimiento intelectual. ¿Qué le diría a los matriculados que no pisan las aulas?
R.(Risas) Yo vi un poco de todo, porque iba mucho a la facultad, me encantaba ese ambiente y fue una época muy especial. Es verdad que está idealizado porque se suma lo que he vivido a lo que me hubiese gustado vivir. Sí he experimentado muchas de las vivencias de Theo. El doctorado lo empecé con ese dilema de si me iba a servir y había un grupo de alumnos alrededor de un profesor con mucho carisma. Pero también está la competencia entre estudiantes a partir de cierto nivel.
“Quería contar una historia internsa y un poco obsesiva sin caer en la cursilería”
P.Esa competitividad recuerda un poco a las universidades históricas tipo Oxford.
R. Eso lo conocí después de irme, porque mientras estaba allí no lo veía tanto. Pero sí es verdad que había gente que se sentía un poco abrumada. Pero es verdad que no lo viví así. Vi un poco la semilla.
P.Por otro lado, Frances se convierte en una actriz de fama mundial. A través de ella, el lector se adentra en ese universo desconocido, pero en el que cualquiera querría estar durante un rato.
R. A todos nos fascina ese mundo. Cómo tiene que ser levantarte por la mañana y ser una de esas personas. Ahora es normal escuchar a los actores o a los músicos contar ciertas cosas que, al final, te dan que pensar. Para el personaje de Frances sí que leí memorias, artículos y reportajes sobre la serie Juego de Tronos, por ejemplo, que es en la que ella trabaja. Leí que cuando rodaron la última escena de Juego de Tronos, su protagonista, Kit Harington, quería quedarse en ese momento un rato, mas aún después de tantísimo éxito y de la intensidad que había experimentado, pero enseguida le quitaron la armadura y las pieles. Se quedó un poco desvalido. A Frances le pasa un poco eso. Además, piensas en artistas tipo Avicii, con muchísimo talento y potencial, pero caen en unas espirales que, en su caso, acabó en suicidio. Hay mucho que rascar.
P.Aunque no lo parece, muchos experimentan una falta absoluta de libertad y de poder de decisión.
R.Parece que, en cierto punto, son intocables. Al documentarme vi que les llevan de la mano por todos lados, les dicen lo que tienen que hacer, lo que tienen que comer, cuánto tienen que entrenar. En un reportaje de la modelo Gigi Hadid filman su cumpleaños y le estaban diciendo cuánta tarta podía comer. Ella quería un poco más y su equipo le decía: Mañana te vas a arrepentir. Ves cosas así y dices: ¿Dónde está la libertad?
P.Más allá del amor, la muerte atraviesa toda la novela. ¿Por qué?
R.Me gusta escribir sobre sentimientos extremos. También quería algo que uniese mucho a Frances y a Theo, que les hiciese muy vulnerables, sobre todo a ella. Como un hilo que provocase que ella lo necesitase como refugio y que a él le ayudase en la historia. Siempre había pensado que la muerte daba miedo hasta que leí sobre gente que había estado muy cerca y el momento de verse al borde les generó tristeza. Según la fase en la que estés, ves la muerte muy diferente y a mí ahora me provoca más tristeza que miedo. Me pareció un tema tan potente como el amor para tenerlo en la historia. El amor y la muerte son dos pilares que nos tocan a todos.
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