Touch me not | Crítica SEFF Cuerpos en formol

Aquí tienen la supuesta película provocadora y dura del año y de este festival, la apuesta fuerte y punky marca de la casa para la polémica, la película que expulsó a mucha gente de sus pases y dividió a la crítica en Berlín, donde ganó el Oso de Oro, y que viene a explicarnos que en la aceptación del propio cuerpo, incluso el más feo y deforme, también hay materia digna y dignificante para el ojo y para la reflexión sobre la intimidad y el sexo como vías de autodescubrimiento.

La rumana Adina Pintilie coloca y abisma su cámara especular en ambientes asépticos y espacios clínicos para disponer a sus cobayas humanas (incluida ella misma) ante nuestra mirada en una suerte de proceso de apertura que busca el camino a las emociones y sensaciones perdidas a través del contacto con cuerpos extraños, experiencias nuevas y una palabra cercana y terapéutica que se quiere liberadora de traumas, inercias culturales, tabúes y bloqueos.

Su protagonista central, una mujer en los cincuenta, busca encuentros nuevos que la saquen de su letargo y su rechazo al contacto físico, que la reactiven en su estado de punto muerto: los encuentra observando y acompañando a los miembros discapacitados de una terapia de grupo, a un transexual, a un gigoló que se masturba ante su mirada, a una suerte de instructor, a un hombre sin pelo, a un parapléjico yacente. Asistimos también a una aseada sesión de sadomasoquismo, entre el sueño y la realidad, entre la performance y el psicodrama. En las (necesarias) transiciones (pasillos, calles, espacios baldíos…) suena música disonante de Einstürzende Neubauten y canciones que hablan expresamente de melancolía.

En su voluntad experimental, reflexiva, teórica e híbrida, Touch me not se me antoja una película vieja, confusa e inerte en su gélido gesto catártico, un filme de laboratorio ensimismado en su supuesto discurso transgresor y liberador (¿feminista?) contra el agotamiento de la normalidad, un grito de autor impostado en una habitación de paredes acolchadas.