EL LABERINTO DEL MINOTAURO | CRÍTICA DE TEATRO

Los monstruos internos

Juanlu Corrientes como Teseo en esta emotiva historia del Minotauro Juanlu Corrientes como Teseo en esta emotiva historia del Minotauro

Juanlu Corrientes como Teseo en esta emotiva historia del Minotauro / Ruth Domínguez

En 2012 los técnicos Mario Copete, Mario Díaz, Valentín Donaire y Sergio Fernández crearon Aseismanos Producciones. Con el apoyo y las enseñanzas de uno de los grandes, el autor y director Ángel Calvente (y su compañía El Espejo Negro), se convierten, desde su primer espectáculo, Historias fabulosas, en una de las apuestas más válidas del teatro familiar de Andalucía. Sólo dos años después, estrenaron Momó y la habitación mágica, con la que consiguieron un Premio Escenario de Sevilla y una nominación en los Premios Lorca de 2016.

El año pasado se adentraron en el teatro para adultos con El laberinto del Minotauro. Su especialización en los títeres les ha llevado a crear un espectáculo donde cuentan como protagonista con Juanlu Corrientes que interpreta al héroe Teseo que viaja a Creta para destruir al Minotauro y romper con el yugo que el rey Minos ejerce sobre Atenas. El resto queda a cargo de las magníficas marionetas y máscaras de Mario Copete con las que consigue recrear a otros 16 personajes.

Detrás del texto y la dirección está Antonio Raposo, del que ya pudimos ver su versión de Las cautivas de Plauto en este mismo teatro a finales de julio. Raposo es un intelectual al que le gusta profundizar en sus propuestas. Huye de la epopeya para convertir el laberinto donde vive el Minotauro en una metáfora de nuestros deseos y miedos. Todo es doble, se dice en la obra, y las cosas no siempre responden a los tópicos. De esta manera, el Minotauro adopta en esta versión una personalidad que lo separa del monstruo, que lo humaniza en su desolación de proscrito con un destino en el que su propia muerte puede ser su liberación. De la misma manera, Teseo, más que héroe es un soldado con sus propias ambiciones.

El escenario y la iluminación de Valentín Donaire son excelentes y funcionan como una segunda piel en Itálica.

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