Crítica de Danza

Un duelo en extremo singular

Hay cuerpos que se olvidan

Raquel Madrid / Dos proposiciones. Idea: Raquel Madrid y José Francisco Ortuño. Texto y Dramaturgia: José Francisco Ortuño. Coreografía e interpretación: Raquel Madrid. Asistencia a la dirección: Charo Sojo. Fecha: Jueves, 29 de octubre. Lugar: Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza. Aforo: Lleno.

El Mes de Danza, una de las escasas y esperadas citas que tiene esta ciudad con la danza y la creación contemporánea, inició anoche su edición número 22 con un marcado acento teatral.

Tras el espectáculo inaugural, en la Plaza de San Francisco, fue la sala pequeña del Maestranza la encargada de acoger el primer estreno de la Muestra, una singular pieza de Raquel Madrid.

Un trabajo en verdad singular, primero porque adopta la forma de solo y luego porque la sevillana, con su físico poderoso, su lenguaje ecléctico y su proverbial frescura, utiliza todos los recursos que se le ocurren -y son muchos- para afrontar un argumento como el del duelo por la pérdida de un ser querido.

Amante de las celebraciones, como ya demostrara con Japiverdy!! y otros trabajos, en Hay cuerpos que se olvidan, de negro riguroso y con una vasija con las cenizas de una difunta, Madrid nos muestra las similitudes entre aceptar la muerte (con sus periodos de negación, de negociación, de depresión...) y hacer lo propio con la vida. Pero nos lo dice de tantas formas -con la palabra, con gritos, cantando, bailando e incluso escondiéndose debajo de una alfombra- que el espectáculo oscila entre lo redundante y lo caótico, sin aburrir ni un momento, es cierto, pero sin llegar tampoco a construir un verdadero discurso escénico.

Un hecho frecuente en la danza andaluza cuando se pasa de la pieza corta al espectáculo completo, y no se puede ignorar que las dificultades económicas tienen mucho que ver en ello.

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