"Estamos en la época de la mediocridad y el feísmo"
La madrileña, de 83 años, participa esta noche en el homenaje que la localidad de Pilas rendirá al actor Paco Valladares, fallecido el pasado mes de marzo
La obra Inés desabrochada, de Antonio Gala, representó la primera y única ocasión en la que Nati Mistral y Paco Valladares trabajaron juntos pero, antes y después, se quisieron y se admiraron. Mañana a partir de las 22:30, en Pilas, la Mistral participará en el homenaje al intérprete fallecido el pasado marzo. Antes asistirá a la inauguración de la exposición Francisco Valladares. In Memoriam, que podrá visitarse hasta el próximo 9 de septiembre en la localidad natal del actor.
-¿Cuál es su valoración de Paco Valladares como artista?
-Tuvo un problema y un hándicap: la belleza. Era muy guapo, muy galán. Como Robert Taylor y tantos otros del momento. Ahora, cuanto más contrahecho, mejor. Y la culpa de todo la tuvo Humphrey Bogart, un enano sin pelo que cambió la historia [risas].
-A Valladares y a usted les une el hecho de ser los mejores rapsodas de España...
-Más que los mejores, los únicos [risas]. Eso ya es una garantía. Todas las cosas tienen unas circunstancias y unas maneras y a nosotros nos tocó eso. Luego vienen otras modas mejores, peores... distintas. Yo me refugié en la poesía porque, y perdón por ser tan clara, también era guapa. Pero a mí eso me daba más igual que a Paco.
-¿Sabemos reconocer a nuestras figuras?
-Nada. Aquí se tiene mucho pudor de los sentimientos. Lo arrastramos desde antiguo. Ni me acuerdo de que mi madre, de niña, me dijera que era "la más bonita del mundo". Los andaluces, por el clima y el carácter, sois de otra manera. Pero los castellanos o, más aún, los vascos, ni te cuento...
-Usted tiene muchos vínculos con nuestra tierra, ¿verdad?
-El del amor. Siempre afirmo que Sevilla es una buena tierra para morir.
-¿Cree que "el tiempo es el asesino de los mediocres"?
-No, no. El tiempo los alimenta cuando lo son de veras. El mundo en general es mediocre porque, de hecho, estamos en la época de la mediocridad y el feísmo.
-Y de un ámbito cultural, con la subida del IVA y los recortes, muy convulso...
-Se necesita mucho dinero que, legalmente, se ha gastado en tonterías. Se han hecho aeropuertos que no funcionan, carreteras por las que no va nadie... Bobadas que no nos van a permitir salir adelante en bastantes años. Se creían, ¡pobrecitos ellos!, que iba a venir Europa a rescatarnos pero no ha colado.
-Coincide su visita con el 20 aniversario de Azabache. ¿Qué recuerdos tiene de aquel espectáculo?
-Fue bonito, interesante. A mí, a pesar de ser de derechas y no socialista, creo que me pusieron porque tengo mucha proyección en la América hispana y eso podía suponer un atractivo. ¿Qué deberían haber estado las demás? ¡Por supuesto! Ellas y ellos, porque había bailarines muy populares.
-¿Por qué no sigue en activo en España pero sí en Hispanoamérica?
-No tengo ánimo. Allí es diferente porque en Buenos Aires, por ejemplo, hay quince millones de habitantes y puedes estar un año seguido en una sala. Aquí terminaremos, como en Francia o Hamburgo, con teatros para los políticos de turno. Lo demás desaparecerá.
-¿Se siente profeta en su tierra?
-Mucho. Tampoco merecía tanto. Para mí es un orgullo no haber pedido jamás trabajo a nadie. No nací para estrella ni para primera actriz. Me he dejado llevar. El que quiere llegar a algo tiene que pisar muchos cadáveres y yo no estaba dispuesta. A mí me gustaría morirme ya y que no me recordara nadie.
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