'Vacaciones con mamá' | Crítica

Para fans de telecomedias y 'realities'

La veterana Miou Miou aparece en esta desangelada comedia. La veterana Miou Miou aparece en esta desangelada comedia.

La veterana Miou Miou aparece en esta desangelada comedia.

Estaba escrito. La presunta directora belga Élöise Lang era una publicista de cierto éxito que decidió convertirse en escritora partiendo de un blog. Durante unas vacaciones conoció a la actriz fracasada Noémie Saglio, que entre muchas otras cosas también había trabajado en la publicidad y tenía un cierta experiencia televisiva. Juntas escribieron y dirigieron la serie televisiva humorístico-gamberra Connasse (palabra que puede traducirse por puta, perra, zorra, idiota o imbécil): 70 breves episodios grabados con cámara oculta en los que una actriz se hacía pasar por una parisina pija e insoportable provocando a desdichados ciudadanos que ignoraban que los estaban grabando. El éxito permitió a las dos amigas convertirla en un largometraje –Connasse, princesa de corazones– que a su vez las convirtió a ellas, claro, en directoras de cine como si fueran dos ranas convertidas en princesas. En este caso –porque el material daba para lo que daba– bajo el traje real se veían las verdes patitas con sus palmípedos remates. Fue otro éxito que ha permitido a Élöise Lang debutar en solitario como directora con esta cosita (un remake de una reciente comedia danesa: no es cosa de partirse la cabeza) que ahora se estrena aquí tras haber obtenido un inmenso éxito en Francia. Lo siento por Rick: ya no nos queda ni París.

Esta cosita se estrena aquí tras un tremendo éxito en Francia. Lo siento por Rick: ya no nos queda ni París.

Con humor forzado tirando a gamberro y grosero –lo que no ha de extrañar vistos los antecedentes– se nos cuenta como dos hermanas de caracteres opuestos pero igualmente estúpidas animan a su mamá después que su papá la haya dejado por una mujer más joven. La solución es la que está al alcance de sus inteligencias y sus bolsillos: llevarla a un resort tropical. No hay tópico que no se explote, supuesta trasgresión gamberra y grosera que no se perpetre (lo trasgresor hoy sería lo contrario, dada la omnipresencia mediática de la grosería gamberra) ni chiste malo que no se haga. Los diálogos supuestamente ingeniosos apestan a sitcom y humor de dialoguista. Ver metida en esta cosa a la Miou-Miou que trabajó con Blier, Belocchio, Tanner, Losey, Comencini, Boisset o Malle produce melancolía. Será que últimamente no la llaman mucho: entre 2013 y 2018 solo rodó cuatro películas. Ya saben: más cornás…

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