Un musical canalla inspirado en Sabina se enfrenta a los leones en la Gran Vía

'Más de 100 mentiras' traslada el cancionero del jiennense a una historia de mafia, burdeles y amistad sostenida por notables intérpretes · David Serrano, artífice de 'Días de fútbol', dirige esta propuesta

Un musical canalla inspirado en Sabina se enfrenta a los leones en la Gran Vía
Un musical canalla inspirado en Sabina se enfrenta a los leones en la Gran Vía
Charo Ramos / Madrid

27 de noviembre 2011 - 05:00

La Gran Vía ha convertido a la capital madrileña en el centro indiscutible del teatro musical español, una oferta que crece cada temporada y a la que acaba de sumarse, con vocación de permanecer al menos dos años en el Rialto, Más de 100 mentiras, el musical canalla inspirado en el cancionero de Joaquín Sabina. Entre sus múltiples alicientes figura su director, David Serrano, guionista de la taquillera El otro lado de la cama y director de la cinta Días de fútbol, que supo del proyecto hace cinco años y decidió sumarse a su escritura -con Fernando Castets y Diego San José- y liderar la puesta en escena. "Ha sido la primera obra de teatro que he dirigido y he disfrutado muchísimo", declara Serrano a este medio. "Han sido dos años de darle vueltas al guión porque las canciones de Sabina son muy complejas, como cuentos con un principio y final, lo que complica meterlas en la historia. Estrenamos en octubre y seguimos perfilando e introduciendo mejoras".

La trama de Más de 100 mentiras creció "a partir de los personajes que aparecían en las canciones de Sabina, donde hay muchos delincuentes de medio pelo, prostitutas y hombres de traje gris", detalla Serrano. "Vimos que los temas hablaban de gente infiel, mentirosos, personas que ocultan cosas, y todos esos motivos se fueron trasladando al guión".

El libreto narra la historia de una venganza personal trufada por amores y adicciones donde la amistad tiene un peso protagonista. Tuli (Álex Barahona) abandona la cárcel obsesionado por vengarse del hombre que le metió allí y acabó con la vida de su colega Samuel, el hermano de Magdalena (Guadalupe Lancho), una prostituta con rostro y alma angelicales. Ella frecuenta el Darlings, un bar que es una casa de citas y que regenta su novio, Juan (Juan Pablo di Pace), cómplice de Tuli y Samuel. Barahona, Lancho y Di Pace defienden con convicción unas canciones muy bien arregladas y lideran un elenco que incluye a excelentes bailarines y donde sobresalen también los secundarios Víctor Masán (Samuel, el maestro de ceremonias, llegado del más allá), Marta Capel (como la ladina prostituta Rossana), Diego París (Manitas, un personaje muy similar al que asumió en su anterior musical, Hoy no me puedo levantar) o el veterano Juan Carlos Martín, cuyo Ocaña, que lo mismo baila claqué que derrocha sentimiento en Una canción para la Magdalena, es otro de los puntales de la función.

Una vez dentro de la sala, es frecuente oír al público corear las canciones o verle asentir a los versos de Sabina que recita Víctor Masán. "Aquí homenajeamos también su parte de poeta con cuatro sonetos que incluimos en la función", continúa David Serrano, para quien "Sabina es uno de los mejores autores en castellano. Dentro de 50 años se hablará de sus canciones como ahora lo hacemos de Ojos Verdes, Las cosas del querer u otros temas de Quintero, León y Quiroga. Escribir un guión a partir de sus canciones es un honor".

El único requisito que les puso el intérprete y compositor, nacido en Úbeda y afincado en Madrid, fue descartar dos canciones de su primera época. "Ahora nos ha pedido que incluyamos Pacto entre caballeros. Como se ve, la obra sigue en proceso de creación", apunta Serrano, para quien "por fuerza tenía que estar aquí su canción 19 días y 500 noches, tal vez la más conocida, pero también Contigo, Y sin embargo, Calle Melancolía, ¿Quién me ha robado el mes de abril? o Pastillas para no soñar". En total, unos 30 temas intercalados en la acción que propician grandes exhibiciones de talento en las propuestas más lúdicas y corales como Yo quiero ser una chica Almodóvar.

Parece ser que Sabina, que estuvo en el estreno, se quedó "muy contento y emocionado, hasta el punto de que al final salió a cantar con los actores", recuerda Serrano, que advierte que este montaje, de tres horas de duración, no es un musical infantil como El Rey León, su principal competidor en la Gran Vía, sino un espectáculo para adultos con una ventaja esencial sobre su rival. "Las canciones son buenísimas, son conocidas, la gente puede cantarlas e identificarse con los personajes. Esto no es algo traducido que importamos y que se hace encorsetado, igual aquí que en todos los países. Este musical tiene vida", defiende su director.

Las apuestas son elevadas y en diciembre, con motivo del puente y las navidades, Más de 100 mentiras ofrecerá funciones adicionales. En el futuro, esta producción de Drive Entertainment irá de gira por México y Argentina, siguiendo la senda de Hoy no me puedo levantar.

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