'Kurios', el nuevo espectáculo del Circo del Sol llega a Sevilla: Poesía en un mundo de soñadores

La producción funciona como un homenaje a la segunda mitad del siglo XIX, época marcada por los inventos

El Circo del Sol abre su trastienda de lo imposible en Sevilla

Uno de los números más impactantes del espectáculo.
Uno de los números más impactantes del espectáculo. / José Ángel García

La Gran Carpa instalada en el Charco de la Pava enciende sus luces. No tiene pérdida. De hecho, se pueden contemplar desde el Aljarafe. En el exterior, una lluvia incesante y molesta. Dentro, la puerta hacia un mundo creado por soñadores, un homenaje a todo el que un día decidió girar el picaporte, desafiar el escepticismo y convertir una idea –por muy loca que pudiera parecer– en realidad. Esta es la esencia de Kurios - Gabinete de curiosidades, el espectáculo con el que el Circo del Sol acaba de aterrizar en la ciudad. Se trata de la producción número 35 de la compañía canadiense, que permanecerá en Sevilla hasta el 8 de marzo.

“Solo porque algo no exista en estos momentos, no significa que alguien no pueda soñarlo”. Esta reflexión –aparentemente simple– fue la que pensó Michel Laprise para levantar un espectáculo que funciona como un tributo a la segunda mitad del siglo XIX. Un periodo caracterizado por la proliferación de inventos que revolucionaron la vida moderna. De la locomotora al telégrafo. De la dinamita a la bombilla. De la máquina de escribir a la aspirina. No es de extrañar que este contexto sea el que inunde todo cuanto acontece. Desde el vestuario retrofuturista –estilo steampunk diseñado por Philippe Guillotel– al propio escenario pasando por una música interpretada en riguroso directo.

Cuando los espectadores entraron ayer en el patio de butacas, la mayoría clavó sus ojos en el propio protagonista. Un Científico –interpretado por el alicantino David García Coll– rodeado de ayudantes –los Kurios– que trabajan de manera incansable. Sin saberlo, los presentes entraron en su laboratorio. Un lugar lleno de cachivaches y objetos exóticos. Un espacio que, según su dueño, guarda una puerta hacia una realidad paralela que no duda en traspasar.

Medio centenar de artistas forman parte del elenco.
Medio centenar de artistas forman parte del elenco. / José Ángel García

Cuando esto ocurre –a las 11:11–, una serie de personajes de lo más extravagantes comenzaron a desfilar por el escenario. El hombre acordeón, con un impresionante traje que le permite encogerse o elevase a la altura de su interlocutor; el Sr. Microcosmos, que representa el progreso tecnológico con un traje de algo más de 9 kilos y Klara, que simboliza la obsesión con las telecomunicaciones.

Así, hasta medio centenar de artistas de 21 nacionalidades que despliegan su magia a través de diferentes números que evocan quitan el habla a base de acrobacias, malabarismos y poesía. Dos horas de espectáculo y 13 números que hacen una llamada al poder de la imaginación desde diferentes registros. Los espectadores no pudieron contener la emoción cada vez –y fueron muchas– que se desafió a la gravedad. Desde el dúo de cuna que arrancó al abrirse caja de música de enormes dimensiones hasta el accidente de un aviador que terminó en una gesta triunfal del equilibrio. Tampoco fueron capaces de disfrazar la sorpresa cuando lo que parecía una cena entre amigos se convirtió en una suerte de duelo a la contorsión humana dentro de un mundo invertido. Pero, sin duda, el que levantó pasiones fue el de Acro Net. Un número que nació por error y que despliega una red sobre el escenario para que siete artistas la tomen como si de un trampolín se tratara para alcanzar alturas de hasta 14 metros.

Una avioneta sobrevuela el patio de butacas.
Una avioneta sobrevuela el patio de butacas. / José Ángel García

Finalmente, el reloj marcó las 11:12 y, como pasa en los sueños, los presentes necesitaron unos instantes para regresar a la realidad. El Circo del Sol volvió a demostrar su maestría para convertir lo imposible en realidad. Llevan cuatro décadas en ello y nunca dejan de sorprender.

stats