Staying Vertical

De pie en el alambre

Trío y triángulo familiar protagonista de la última película de Alain Guiraudie, 'Staying Vertical'. Trío y triángulo familiar protagonista de la última película de Alain Guiraudie, 'Staying Vertical'.

Trío y triángulo familiar protagonista de la última película de Alain Guiraudie, 'Staying Vertical'.

Voici venu le temps (2005) fue el canto de cisne del Alain Guiraudie más abstracto y politizado, guardián del secreto de las leyes que regían sus universos autárquicos y a la deriva. Sus últimas películas los friccionan abiertamente con el cine de género, con mejores resultados cuando la reconocible pendiente se baja a la carrera y aullando (El rey de la evasión, 2008).

El thriller moroso y quirúrgico (El desconocido del lago, su apertura a una mayor audiencia y al amplio reconocimiento) da paso ahora a un acelerado coitus interruptus de fórmulas (comedia romántica, melodrama familiar, fabula moral) que hacen de StayingVertical un filme a medio camino de casi todo en el que si Guiraudie no renuncia a su impronta de extrañamiento y giros desprevenidos lo hace a costa de las aristas de un estilo cada vez más lijado y funcional, aunque en él sigan brillando su buena mano para las elipsis desacomplejadas.

Es verdad que en esta ocasión Guiraudie sigue tirando de los cuerpos fuera de norma, de no-actores o casi actores, que entre otras cosas viven su sexualidad sin excesivos prejuicios, pero sus cuerpos ya no son recogidos por aquellos encuadres firmes, felizmente primitivos, donde respiraban tanta libertad; ahora quedan demasiado amortiguados por esa buena gramática que los hace más risibles que enigmáticos. No andamos en las antípodas de lo que le ha pasado a Dumont, con la salvedad de que este último fue un canalla intolerable desde el principio, y así le va. Guiraudie, simplemente, se ha metido a equilibrista, intentando mantener el ideario de una democratización deseante -una diferencia que irrumpe con una naturalidad desacostumbrada- dentro de un esquema narrativo y psicológico que traiciona (porque la rebaja) esa fuerza innombrada y esencialmente alegre que coge a tanto público distraído. Se cambia, entonces, el filme frágil, pero revolucionario, de las pasiones por la freakymovie con mensaje incluido que no difiere, y de hecho se confunde, con la extrañeza light de las teleseries.

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