Postales de la periferia en la película 'Mitología de barrio'

Avenida 5 Cines acoge mañana, jueves 6 de marzo, la proyección del largometraje dirigido por Jorge Rojas, Antonio Llamas y Alejandro Pérez Castellanos

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Fotograma de la película 'Mitología de barrio'.
Fotograma de la película 'Mitología de barrio'. / M. G.

No se ven muchos turistas por los barrios madrileños de Hortaleza, Carabanchel y Marqués de Vadillo. Como tampoco suelen pasear por los sevillanos Pino Montano, Los Bermejales o Rochelambert. Nadie se lleva suvenires de la periferia. Ni imanes, ni postales, ni pines, ni abanicos. Nadie quiere un recuerdo de esos lugares donde, curiosamente, todo sucede. Hacia el extrarradio de la capital del país han mirado con sus cámaras Jorge Rojas, Antonio Llamas y Alejandro Pérez Castellanos –tres amigos que han fundado el colectivo audiovisual Espíritu Escalera– en Mitología de barrio. Filme que, a primera vista parece un documental, pero realmente se trata de una ficción con tintes apocalípticos. El Avenida 5 Cines acogerá mañana, jueves 6 de marzo, una proyección del largometraje –con coloquio posterior– junto con la digitalizadora, red andaluza de profesionales del audiovisual que trabajan en la preservación de la memoria colectiva.

El rodaje de este trabajo ha durado nada menos que seis años, “porque empezamos el proyecto sin saber que el resultado sería una película”, explica a este periódico Antonio Llamas. De hecho, la premisa inicial no era otra que “filmar todos los barrios que rodean el centro de Madrid y ver qué rimas iban saliendo en estos paseos”, señala el realizador. A pesar de esta improvisación sí que marcaron dos reglas muy claras: rodar siempre durante la misma franja horaria y grabar planos generales, similares a los de las postales turísticas. Un trabajo pausado en el que primer llegaron las imágenes y después el guión “de esta ficción que hemos hecho con el material documental”.

"Cierto temor" a caer en el documental

Una historia que terminó de arrancar cuando la casualidad hizo de las suyas. Los madrileños entraron en la tienda de alimentación del señor Tang a comprar algo durante una tarde de sofocante calor y lo encontraron tocando un instrumento de su país. "Nos invitó a que lo grabáramos y este fue el primer contacto" para acabar convirtiéndose en protagonista del filme. Su personaje, Qing Dao, dormita en su negocio durante una calurosa tarde del verano madrileño. Un sueño premonitorio le sobresalta: mañana la ciudad habrá cambiado para siempre y nadie recordará cómo volver a casa.

"Queríamos contar un pequeño cuento inventado por nosotros a través de un protagonista", recuerda Llamas y recalca que, precisamente, establecimientos como el del señor Tang "son lugares de paso muy cotidianos" en los barrios, casi como un símbolo de vida terrestre. En esta línea, el director reconoce que tenían "cierto temor" a caer en el documental: "No queríamos ser sociólogos ni documentalistas en el sentido de acercarnos a los barrios para encontrar una verdad". Para evitarlo -pero al mismo tiempo poder "hablar de la realidad" que habita en la periferia- la ficción ha interpretado un rol fundamental.

Un viaje alejado del costumbrismo

De hecho, los directores juegan con esa "confusión" para mostrar las capas que van más allá de lo cotidiano. Como la propia mitología -a la que se hace alusión en el título del filme- "que siempre ha servido para hablar de la realidad a través de la fantasía". Según Llamas, "el sueño de esta especie de profeta va transformando el tono de la película e intentamos que el espectador se sumerja en una especie de viaje sugestivo".

Un periplo por la periferia que se aleja del costumbrismo y el paternalismo que normalmente permean las historias que centran su acción en el extrarradio. "Hemos querido pasar por los lugares cotidianos que normalmente pasamos de largo a pesar de habitarlos", sugiere el realizador y hace hincapié en que han retratado ese sentimiento compartido sobre el individualismo en lugares masificados.

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