Cuchillo sin filo
Francisco Correal
Zapatos en una panadería
Música
La Canalla, una banda de "copla contemporánea" integrada por experimentados músicos gaditanos y aglutinada por Antonio Chipirón Romera, llega hoy (20:00) a la Fnac para presentar su primer disco, Flores y malas hierbas. El álbum, autoproducido y "urbano", explica Romera, se distribuye exclusivamente en el citado establecimiento y en sus directos, el ámbito natural de este grupo que se basa en el formato de cuarteto de jazz acústico y que decidió grabar su debut en directo -tocando todos los músicos al mismo tiempo y en una sola toma- para tratar de recrear el calor, la cercanía de una actuación en un bar, donde suelen añadir teatralidad a sus canciones.
"Yo es que soy camarero desde los 14 años, canijo", exlica Romera. "De copas", precisa. De ahí viene el nombre del grupo y de ahí también la inspiración de este músico, compositor e "investigador autodidacta" del folclore andaluz. "La cosa no val mal", dice -ha compartido escenario con Javier Ruibal o Muchachito Bombo Infierno y compone habitualmente para Pasión Vega y ocasionalmente para Los Delinqüentes-, "pero de vez en cuando tengo que ir a trabajar al bar". "En más de una ocasión me he quedado vacío, sin saber qué contar. Por eso vuelvo: ahí están mis amigos y ahí está la gente que cuenta historias".
El pianista Javier Galiana, miembro de la banda de Manu Chao; el batería Juan Sáinz, colaborador de El Barrio y Dorantes y alumno de Max Roach; el contrabajista José López, habitual del Lebrijano; el trompetista Julián Sánchez, músico de Chano Domínguez; la vocalista Vicky Luna, de Las Niñas; y el guitarrista Tito Alcedo (Kiko Veneno, Jorge Pardo) arropan con su experiencia -"el proyecto es serio y es bueno, canijo"- la última aventura de este algecireño que comenzó escribiendo a los 16 años letras para los carnavales y sigue fascinado con el sentido del humor -un atributo que según él define lo andaluz-, "que es un prisma con el que se contemplan las cosas, tomarse las cosas menos en serio, contar sin meter el dedo en las costillas, contar chistes en los velatorios, eso es muy nuestro y me gusta".
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