Siete mundos para contar todos los mundos

Cultura

El editor Pedro Tabernero publica siete nuevos títulos de la colección ‘Relatos del desertor del presidio’ y una nueva entrega de la serie ‘Laboratorio de imágenes’, con ilustraciones del artista Michel Moro

Estos son los libros más vendidos en las librerías de Sevilla

Presentación de una nueva colección del editor sevillano Pedro Tabernero, esta semana en el Hotel Alfonso XIII.
Presentación de una nueva colección del editor sevillano Pedro Tabernero, esta semana en el Hotel Alfonso XIII. / Ismael Rubio

Para el escritor Antonio Sancho Villar, la literatura fantástica es el género más cercano a la finalidad última de la creación literaria, es decir, a lo que supone la creación literaria. Para el autor sevillano, lo fantástico, lo onírico, la imaginación, son los terrenos más idóneos para cultivar la semilla de la palabra, el árbol frondoso de la literario. Son estas algunas consideraciones que se comentaron en la presentación de los siete nuevos títulos de la colección Relatos del desertor del presidio, que edita Pedro Tabernero y en la que, en esta ocasión, participan los escritores Ángel Olgoso, Albert Torés, Francisco Silvera, Gabriel Rodríguez Pascual, Juan Jorganes, Fernando Évora y Ricardo Reques. Autores que, desde la ciencia ficción a lo sobrenatural, recrean siete historias en las que caben todos los mundos posibles, como no puede ser de otra forma en el mundo de la imaginación.

El salón Cartuja del hotel Alfonso XIII acogió la presentación de estas nuevas entregas –de los números 20 al 26- junto con la última obra de la serie Laboratorio de imágenes, trabajo que cuenta con ilustraciones del artista cubano Michel Moro –“un artista con una visión única”, señaló Tabernero- y en el que participan, con diferentes introducciones, los escritores Manuel Moya, Javier Salvago y Antonio Sancho Villar junto con otros autores que repiten en esta reciente hornada de títulos, como Olgoso, Rodríguez Pascual, Torés y Reques. Laboratorio de imágenes es, en palabras de Moya, “un compendio de la literatura universal del siglo XX. De Juan Rulfo a Italo Calvino”.

La dualidad de la pintura y de la palabra diferencia las ediciones de Pedro Tabernero, y forma parte imprescindible de su lenguaje editor"

Tanto los Relatos del desertor del presidio como Laboratorio de imágenes coinciden, además de en su afán por lo “misterioso, lo absurdo y lo paranormal”, en el conjunto de ilustraciones que acompañan a los textos. Unas ilustraciones que funcionan como un “diálogo entre dos creativos”. La obra Cronotopos, de Ángel Olgoso, relata la “persistencia del pasado” –así lo define el autor-, un asunto que ha sido interpretado por el ilustrador Antonio Madrigal; en el relato El arca de rada, de Torés, la ilustración ha estado a cargo de Pilar Quintás; en Memoranda –un cuento en el que convergen lo distópico y la crítica social-, obra de Francisco Silvera, el relato visual lleva la firma de Manuel Maqueda; en Desertoras, de Gabriel Rodríguez Pascual, con una trama entre la filosofía y la ficción, las imágenes son de Blas Toro; en El último valle, de Juan Jorganes, donde el protagonista es “un fugitivo” que huye de “un desastre familiar”, las ilustraciones las propone Luis Ruiz –quien también participó en la presentación-. Los dos últimos títulos de la serie, El pájaro, de Fernando Évora –con ecos de Juan Rulfo-, y La memoria de Nástenka, de Ricardo Reques –con su atmósfera inquietante y su descenso a los infiernos-, están ilustrados por los artistas Ernesto Larrarte y Verónica Bueno, respectivamente. Toda esta catarata de ilustraciones se plasma en el papel gracias a la fotografía de Pepe Morán.

La dualidad de la pintura y de la palabra diferencia las ediciones de Pedro Tabernero, y forma parte imprescindible de su lenguaje editor. Son dos expresiones que cada artista –escritor e ilustrador- trabaja de manera independiente, un método que favorece a la imaginación tanto en la parte del texto como en la parte pictórica. Los autores descubren las ilustraciones de los libros una vez estos se publican. Así lo indicó Juan Jorganes en la presentación. “Yo le pedí a Pedro Tabernero, educadamente, que me enseñara antes las ilustraciones. Y Pedro me dijo, también educadamente, que no”, bromeó el autor. El resultado es una narrativa que contribuye a la ilustración y una ilustración que enriquece a la narrativa.

La presentación se cerró con las intervenciones de Manuel Moya y Antonio Sancho Villar, quienes desgranaron los principales aspectos de la última obra de la serie Laboratorio de imágenes, que consiste en un tributo a esos mundos de la imaginación, a esa literatura de la fantasía que ha vertebrado buena parte del canon literario del siglo XX. “Un libro mudo que habla a través de las imágenes”, concluyó Sancho Villar.

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