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Mikel Lejarza
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Tres adioses | Crítica
** 'Tres adioses'. Drama, Italia-España, 2026, 120 min. Dirección: Isabel Coixet. Guion: Enrico Audenino, Isabel Coixet. Fotografía: Guido Michelotti. Intérpretes: Alba Rohrwacher, Elio Germano, Francesco Carril, Sonia D’Elia.
Poco importa que se trate de Nanci Kincaid, Philip Roth, Penelope Fitzgerald, Sara Mesa o, como en este caso, Michela Murgia y su best-seller. Isabel Coixet tiene la costumbre de poner sus manos y contaminar con su sello y su mirada amanerada y relamida cualquier material literario de prestigio con el que se quiere seguir reivindicando como cineasta internacional atenta y sensible al dolor, la pérdida, el desamor, el sufrimiento y la necesidad de celebrar la vida (y-sus-pequeñas-cosas) a pesar de todo.
Tres adioses sigue además confirmando su capacidad para llevarse lo suyo a cualquier sitio, de un Benidorm fantasmal a la España vaciada o a una Roma de localizaciones bonitas y no pocos tópicos turísticos (con mensaje anti-turístico, cómo no) que quiere y no puede escapar de los rincones, locales, filtros y tonos de un álbum de Instagram.
Allí viven nuestros sencillos protagonistas, una pareja en plena crisis, una profesora de gimnasia (Rohrwacher) que sufre el bloqueo, la soledad y su somatización, y un cocinero (Germano) que también intenta rehacer su vida entre paseos por la orilla del Tíber. Entre ambos, varios personajes-satélite sirven de apoyo para airear, relevar y desanudar: una hermana algo neurótica, un compañero de instituto enamorado (Carril), una camarera encantadora y también algo infatuada… hasta el maniquí de cartón de un idol del K-Pop con el que nuestra protagonista mantendrá conversaciones íntimas, en uno de esos hallazgos supuestamente líricos que no dejan de ser pura cursilería 3.0 marca de la casa.
En fin, una voluntad poética e impresionista, que se quiere trasladar también a los encuadres, las luces, las texturas en Super-8 de la memoria o los objetos, que no pasa, decíamos, de una mera colección de tics que tal vez busquen rebajar la intensidad del destino trágico del filme pero que a un servidor le siguen molestando como esos regalos de poca monta que vienen envueltos en demasiadas capas de papel de seda y celofán.
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