JOSE MARIA PEMÁN | 40 aniversario de su fallecimiento “Tiene usted derecho a tres gerundios”

  • El escritor gaditano, que era cronológicamente de la generación del 27, pasó revista a los intelectuales que 'ganaron' la guerra en sus memorias 'Mis almuerzos con gente importante'

Alberti y Pemán se saludan de manera cariñosa durante el pregón de Carnaval del primero en 1981.

Alberti y Pemán se saludan de manera cariñosa durante el pregón de Carnaval del primero en 1981. / Joaquín Hernández Kiki

José María Pemán (1897-1981) era cronológicamente de la generación del 27. Un año mayor que Federico García Lorca, poeta al que admiraba y cuya muerte lamentó profundamente. De los pocos de ese grupo que simultaneaban la poesía y el teatro, eran dos nombres con evidente tirón en las carteleras. En uno de sus artículos daba cuenta de su última conversación con el poeta granadino, con el que bromeaba "de la utilización partidista que querían dar los unos al Divino impaciente y los otros a Yerma".

El libro de Pemán Mis almuerzos con gente importante, prácticamente descatalogado, es una de las joyas del memorialismo español. Una obra elegante, exquisita, con una gracia del Sur que inundaba a quien lo escribió. Con anécdotas tan jugosas como la llamada de Millán Astray, el fundador de la Legión, no como ruego sino como orden, para que el escritor gaditano le escribiera unas letras para la próxima revista de Celia Gámez; o la negativa del presidente de Colombia, Rojas Pinilla, a recibirlo en Bogotá por haber publicado en un libro comentarios ofensivos hacia Simón Bolívar… libro que en realidad había escrito Salvador de Madariaga.

El general Millán Astray le pidió unas letras para una nueva revista de Celia Gámez

Los primeros almuerzos del libro son los que compartió con su pariente Miguel Primo de Rivera. Una hermana del dictador, su tía Inés, estaba casada con un hermano de la madre de Pemán. Cuenta éste que Primo de Rivera odiaba la palabra señorito y pese a su cuna jerezana, no le gustaba nada el flamenco. "¡Esto es una ordinariez, aquí y en Pompeya!", dijo después de ver actuar a Chacón, Manuel Torre y la Niña de los Peines.

Azorín presidía la sección de Literatura del Ateneo de Madrid donde Pemán presentó su primer libro de poesía, De la vida sencilla. El gaditano le leyó a Primo de Rivera la Oda a Roosevelt de Rubén Darío. A Eugenio D'Ors lo conoció en la redacción de El Debate cuando lo dirigía Ángel Herrera Oria. Anotó la encomienda que éste le hizo a uno de sus redactores: "Tráigamelo antes de las ocho. Tiene usted derecho a tres gerundios". D'Ors, a quien consideraba "el único intelectual católico con respaldo europeo", le decía siempre el Gran Capitán. Empezada la guerra civil, coincidieron en el hotel Londres de Burgos, donde Xenius le dijo: "Aquí no se puede hacer otra cosa que lo que hizo el Cid. Irse a conquistar Valencia para comer naranjas y bañarse en el Mare Nostrum".

Con Ortega y Gasset no almorzó, sino que desayunó. "Se decía que las mecanógrafas de la Revista de Occidente se comunicaban por la mañana al desenfundar sus máquinas de escribir: hace viento frío, como ha dicho don José". En un viaje a Argentina en barco coincidió con Miguel Ortega, hijo del filósofo. Éste se incorporó en Montevideo y dice Pemán que hablaron de Nietzsche, Bergson o Sartre.

Nació un año antes que Lorca y el éxito de 'El divino impaciente' fue simultáneo al de 'Yerma'

El estreno del Divino impaciente fue un éxito apoteósico que celebraron con un banquete en el hotel Palace. En su casa de Cádiz recibió un retrato de Raquel Meller en gratitud "por el bien que hizo a mi alma el día en que vi El divino impaciente". Se vieron después en Madrid, donde ella le confesó que quería llevar al escenario la vida de Santa Teresa de Jesús, se tuvo que conformar con rodar Lola Triana en una finca de los Domecq en Medina Sidonia.

Portada de la obra, prácticamente descatalogada. Portada de la obra, prácticamente descatalogada.

Portada de la obra, prácticamente descatalogada.

Pemán trató mucho a José Antonio Primo de Rivera, al que fusilan el mismo año 1936 que a García Lorca. Lo acompañó en actos electorales por la provincia de Cádiz, siendo testigo de la decepción que los caciques que habían apoyado a su padre se llevaban cuando el hijo les hablaba de revolución y justicia social. Cuando Pemán almorzó en Salamanca con Millán Astray, éste estaba con Agustín de Foxá. Desde la indudable simpatía por los personajes no cabe mayor desautorización moral de los mismos que este retrato de Pemán cuando recuerda lo que le preguntaba Millán en ese almuerzo: "¿Es cierto que el general Queipo de Llano me imita y sigue mi escuela en eso de besar a todas las mujeres?".

Cuenta la negativa del cardenal Segura a que ningún sacerdote de la diócesis le diera una misa a Franco en el Alcázar con ocasión de una visita a la Feria. Sobre el espíritu tridentino del arzobispo, escribe que una tarde de toros en la Maestranza, un novillero no mantenía firmes las piernas, por lo que se oyó por megafonía: "No bailes, nene, que lo ha prohibido el cardenal".

El año que viene es el centenario del Nobel de Literatura de Jacinto Benavente, escritor con el que Pemán comió en compañía del actor Guillermo Marín. En plena guerra, en el Ministerio de Estado, cuenta Pemán, "se recibió un telegrama de Bernard Shaw (irlandés con Nobel) solicitando noticias del Nobel español". La guerra le cogió en zona republicana y llegó a formar parte del reparto de su obra Los intereses creados que se representó en hospitales y a beneficio del Ejército republicano.

Cuando muere Pemán, José María González Kichi, alcalde de Cádiz, tenía cinco años. El munícipe que ordenó retirar la placa de la casa donde nació el poeta, académico y dramaturgo no tiene por qué saber quién fue Jean Cocteau ni que éste, más versátil que Pemán, además de poeta y dramaturgo fuera pintor, crítico de arte y director de cine, con obras maestras como La Bella y la Bestia o La voz humana; ni que lo retrató Modigliani, que diera una vuelta al mundo en ochenta días o que impresionado por la noticia de la muerte de su amiga Edith Piaf muriera de un infarto el 11 de octubre de 1963.

Pero el alcalde de Cádiz sí debería conocer que un año antes de su muerte, este intelectual francés vino a Cádiz para pronunciar la lección inaugural de los cursos de verano para extranjeros y que fue invitado por José María Pemán. En Sevilla visitaron el barrio de Santa Cruz; en El Puerto de Santa María disfrutaron de una tarde de toros con Luis Miguel Dominguín y a través de Pemán intentó recuperar el material de un reportero gráfico en el que este amigo del bailarín ruso Diaguilev aparecía bailando en un tablao con la Terremoto de Cádiz.

Invitado por Pemán, Jean Cocteau inauguró los cursos de verano para extranjeros de Cádiz

Un libro delicioso en el que Pemán cuenta cómo medió ante la censura para que viera la luz una obra teatral de Benavente o los retrasos cada vez que quedaba con el ministro de Información y Turismo Fraga Iribarne. "habría inaugurado algún parador a primera hora; habría expedientado algún periódico rebelde al mediodía". Divertidos equívocos diplomáticos, como el de Evita Perón confundiendo en la Casa Rosada a la delegación española (incluido Pemán) con la yugoslava. Los monárquicos Areilza y Goicoechea, invitados a la boda en Roma de don Juan de Borbón con doña María de las Mecedes, llevaban una corona de laurel y claveles y cuando el conserje del hotel les indica la habitación de la novia, le dicen que la corona en realidad es para Trajano. "¡Estos bilbaínos…, en cuanto no se concentran en el aldeanismo separatista, saltan de un brinco al Imperio Romano!", escribe Pemán.

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