Los audímetros son aritmética mientras que el EGM es sociología, de ahí que la radio se atisbe de trimestre a trimestre y los cambios se hagan, más o menos, a un año a la vista. La radio no sufre de las emergencias por una décima de TDT. A esta hora cuando usted se asome a estas líneas se sabrán los datos de la última oleada del EGM, los resultados del examen de este primer trimestre de 2018. La consulta radiofónica parece siempre algo caprichosa aunque, por ejemplo, la hegemonía de la SER es tan importante que no va a sufrir un vuelco inmediato. Las curvas del EGM son suaves, como lomas, salvo que se produzcan irrupciones como aquella de Carlos Herrera, que fue un pliegue alpino en las estadísticas de las mañanas.

Los datos de hoy van a presentar un descenso en la SER que obliga a sus directivos a plantear fórmulas a medio plazo. El dúo de Pepa Bueno y Toni Garrido en Hoy por hoy se sigue presintiendo como algo provisional. Con el ascenso tanto de COPE como de Onda Cero se confirma que entre una oferta tan extensa entre radio e internet el oyente quiere seguir confiando en voces de referencia. Aunque no estemos ya en la época de aquellos colosos de egos amplios y sueldos multimillonarios la radio sigue reclamando voces con carisma, de ahí la fidelidad a Herrera y la progresiva confianza hacia Carlos Alsina, que conducirá en solitario su matinal en Onda Cero a partir de septiembre aunque se siga llamando Más de uno. En un medio donde la conexión es individual, normalmente muy íntima, los líderes matinales aumentan su papel, una batalla futura que queda más abierta en la franja de tarde.

El EGM también atisba un ascenso de Radio Nacional. El descenso de temperaturas en el clima político siempre beneficia a la corporación pública tan criticada por posicionamientos sectarios. Pese a que hoy se produzcan cataclismos por las cifras del EGM, la radio vive una realidad distante de los terremotos diarios televisivos.

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