Sí a todas las proposiciones indecentes
Habemus rex
Esos nuevos politiquillos mesiánicos no nos van a convencer con sus autoproclamaciones
Durante estos más de trescientos largos e interminables días hemos tenido tiempo de observar con detenimiento cómo han ido reaccionando los españoles y sus diferentes agentes sociales ante esta sinrazón histórica de nuestra reciente tradición democrática. Los españoles de a pie, aguantando con paciencia y sabiduría; los sindicatos y empresarios, dando muestras de serenidad e intentando entre todos no echar más leña a este fuego devorador e inagotable, a la vez que trabajando por la creación de empleo y la recuperación económica. Lo mismo que siempre tuve claro que no habría terceras elecciones y que la sensatez y la cordura llegarían a tiempo de terminar con el contrasentido del empecinamiento del "no es no" y "qué parte del no no ha entendido" de Pedro Sánchez, yo, por deformación profesional, cesaría en el acto a la persona o equipo que ha asesorado y alentado en esta corta y triste travesía a un ex secretario general que llegó al sumun con la "guinda de la despedida". Este humilde español, respetuosamente, le recomendaría, ante una de sus frases de su dimisión ("voy a coger el coche..."), que probara por contra a "trabajar y cotizar" como hacemos millones de sus compatriotas para que todos tengamos estudios gratuitos, sanidad pública, ley de dependencia, becas, cultura, pensiones, etcétera.
Sabía que ese camino emprendido por Sánchez hacia ninguna parte sería neutralizado en su justo momento por el PSOE, un partido claramente constitucionalista que sale siempre a ganar en todos los comicios, con un gran sentido de Estado y de gobierno, seis legislaturas que suman cerca de 20 años de Gobierno de España y con algunas mayorías sonadas que lo avalan. Todo ello, conseguido haciendo políticas socialdemócratas y centradas, no radicalizándose, estando siempre al lado de las clases menos favorecidas y buscando siempre el estado del bienestar de la mayoría de los españoles. Sin embargo, por contra, tenía la sana incertidumbre de cómo reaccionaría nuestro Monarca ante el primer gran escollo de su reinado, analizando con respeto a nuestro rey Felipe VI. He observado sus gestos, su discreción, sus declaraciones que parecían pasar desapercibidas para los que no ven más allá de su radicalismo sin aportar nada positivo nunca, su saber escuchar a todos una y otra vez y sin salirse en ningún momento del guión, hasta cuando algunos presionaban, con trampas, para que tuviera más implicación de la que la Constitución le permite y ejerciendo su Jefatura de Estado hasta el mismo día de la investidura en la XXV Cumbre Iberoamericana. Nuestro Rey ha demostrado en este tiempo una madurez extraordinaria. Nacido y criado toda su vida en España, ha crecido en democracia, ha sido educado en las reglas del juego, se ha preparado para ser Rey, ha estado a la altura requerida y creo sinceramente, con satisfacción, que será un gran Rey, augurándole un largo reinado. Enhorabuena desde los que nos sentimos orgullosos de ser españoles y creemos en una España unida como una sola nación, donde cabemos todos y no sobra nadie, donde los que tienen más tienen que entender, ante situaciones tan duras como la que estamos viviendo, que tendrán que estar y aportar más a esta sociedad para que los que tienen menos puedan vivir dignamente.
Muy en contra de lo que dicen las encuestas, creo en la sensatez y honestidad de la mayoría de nuestros representantes políticos, elegidos democráticamente en las urnas. Por pertenecer a una familia muy arraigada en la política, soy un convencido de que es una noble tarea. Viendo y repasando muchísimos documentos antiguos, he podido constatar que en todas las épocas ha habido "políticos y políticos", siendo la mayoría honestos y decentes, pero también a lo largo de los tiempos los ha habido corruptos e indecentes. Sólo hay que irse a las hemerotecas maravillosas que siempre existieron, pero que hoy día están más a nuestra disposición en la comodidad de la red. No dudo, afirmo, que nuestro pueblo sabe diferenciarlos perfectamente y la Justicia hará el resto.
Tengan claro esos nuevos politiquillos mesiánicos que no nos van a convencer con sus autoproclamaciones bananeras, sus revanchismos ya olvidados, sus descalificaciones para todos, sus mentiras repetidas hasta la saciedad, sus amenazas de rodeos, manifestaciones y faltas continuas de respeto y desprecio constante a nuestras instituciones. Decía el irlandés Edmund Burke: "Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada", y sepan con la mayor rotundidad que la mayoría del pueblo español apoya, sin fisuras, sus instituciones y no renunciara nunca a creer y vivir en democracia.
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