El tema de los presuntos abusos sexuales de los que Carlota fue víctima hace dos años en Gran Hermano ha vuelto a la palestra mucho tiempo después. No voy a entrar en valorar los hechos. Ya me resultan lo suficientemente delicados como para profundizar en ellos. Lo que me llama la atención de este tema es cómo se ha gestionado desde diferentes puntos de vista. Por un lado desde el punto de vista de la cadena y la productora y por otro del de los anunciantes.

Por una parte me parece lamentable el silencio que ha habido con respecto a esta situación por parte de cadena y productora. Parece que la forma en la que lo han gestionado tenía un único interés, mirar por ellos mismos, silenciar el tema todo lo posible para no hacer ruido, y hacer como si no pasara nada. Ni en Gran Hermano ni en ningún otro programa de Telecinco y Cuatro se ha tratado lo que supuestamente ocurrió entre Carlota y José María por el simple hecho de salvar su imagen. O por lo menos de intentarlo. Y ahora que el tema ha vuelto a ver la luz, ahora que otras cadenas y medios de comunicación no temen en abordarlo, lo que están haciendo desde Mediaset es peor aún. Da la sensación de que lo único que llevan a cabo es una estrategia de echar balones fuera. En vez de dar explicaciones, reconocer qué ocurrió verdaderamente y apoyar a quien tienen que apoyar, se centran en la actual edición de Gran Hermano y en potenciar sus tramas más fuertes para que la otra cuestión pase desapercibida y no afecte a sus datos de audiencia. Y desde luego lo están logrando.

Pero si lo de la cadena es de traca, lo de los anunciantes no es menos. En los últimos días han sido varias las marcas que han retirado su publicidad del reality. Hay quien ha aplaudido que diferentes firmas hayan dejado de formar parte del espacio presentado por Jorge Javier Vázquez mostrando su apoyo a Carlota y su defensa hacia temas como los abusos sexuales. Pero, ¿hasta qué punto han sido responsables estas marcas?, ¿se están beneficiando del momento? Si esto sucedió hace dos años, ahora es tarde para realizar una acción así. Resulta una actitud totalmente oportunista y una estrategia para hacerse notar. Que sí, que más vale tarde que nunca, pero siempre y cuando la credibilidad esté muy presente. Porque esto es algo que si de verdad sienten, lo tenían que haber hecho hace mucho pero que mucho tiempo. Sin embargo han esperado al momento en el que el tema está más calentito para no perder la oportunidad de hacerse notar y convertir esto en una estrategia publicitaria en toda regla.

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