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Todo hace suponer que Juan Espadas no inaugurará como alcalde el nuevo centro cultural del antiguo mercado de la Puerta de la Carne. Bueno, puede ser que lo inaugure, si es capaz de ganar las elecciones municipales de 2019 al PP de Beltrán Pérez, a los Ciudadanos de Javier Millán y a los Unidos Podemitas de ya veremos quién. O puede ser que haya que esperar al ganador de las elecciones municipales de 2023. La historia de este viejo mercado (obra de Gabriel Lupiáñez y Aurelio Gómez Millán, en 1929) es interminable. El cierre, el abandono, la lentitud de las obras, vienen del siglo pasado. Cuatro alcaldes han sido incapaces de inaugurarlo. Por eso, la noticia del último parón es acogida con indiferencia por los sevillanos, pero con un serio mosqueo en esa zona de la ciudad.

Un día de primavera vallaron con alambradas el entorno y cortaron la calle Pedro Roldán al tráfico. Esto último es una puñetería, pues obliga a los vecinos que tienen garaje allí a pasar por Menéndez Pelayo, y a veces inmiscuirse en un atasco, que se podía evitar acortando por la calle del insigne y prolífico imaginero. La gente, harta de esperar, pensó en positivo: "¡Por fin hay obras!, ¡por fin lo van a inaugurar!".

Sin embargo, ahora han anunciado que el proyecto será modificado, tras las catas arqueológicas y freáticas que han realizado, y que lo está negociando la Gerencia de Urbanismo con la promotora. Modificar proyectos es lo que vienen haciendo desde el siglo pasado. Las ideas las van cambiando: un centro cultural, un mercado gastronómico, un centro cultural con algo gastronómico… Una sala multiusos que pongo o que quito. Un aparcamiento que puede ser subterráneo o no ser. Cada varios meses, el cuento va cambiando.

En este antiguo mercado se han celebrado hasta simposios de okupas y se han visto ratas de un tamaño XXL que a Beltrán Pérez le romperían los esquemas de la colección de ratitas presumidas sevillanas. En este antiguo mercado van cambiando los proyectos pero no terminan ninguno. Tampoco está claro cómo se va a solucionar el follón de tráfico que se montaría junto al puente de San Bernardo, ni el problema de los aparcamientos. En una zona donde aparcar en dobles filas era lo habitual, incluso fomentado con vovis.

Al menos, si van a tardar varios años más en inaugurarlo, podrían reabrir la calle Pedro Roldán al tráfico, hasta que camelen a la gente con el siguiente proyecto.

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