El parqué
Jornada de correcciones
Domingo completo este tercer domingo de febrero para el fútbol nuestro, el de las dos orillas de una ciudad que vibra al compás de sus respectivas devociones. Tenía el Sevilla que hacer buena su superioridad y afrontaba el Betis un día clave para el sorpasso. Ambos objetivos salieron y con la buena nueva del papel recitado por algunos canteranos, por esos que están destinados a conformar el futuro de ambas entidades.
La cantera dejándose oír en Zorrilla y en Heliópolis para rematar un domingo gozoso en el apartado fútbol. Los dos goles de Juanlu y el estratosférico golazo de Isaac cimentaron la deseada victoria y a partir de ella ya puede el Sevilla dejarse de mohína y mirar un horizonte más placentero y más acorde con lo que el club logró en este Siglo XXI. Incluso el desencuentro entre el técnico y la cúpula sevillista pasó a simple anécdota tras el póquer de goles al desahuciado Valladolid.
Horas más tarde, explosión de júbilo en Heliópolis por una fiesta que abrió un canterano. La verticalidad veloz de Jesús fue la llave para un triunfo tan deseado como eficaz, pues por ahí se gestó el triunfo. La expulsión de Zubeldia fue la llave que abrió la puerta a pesar del penalti que Remiro le adivinó a Lo Celso. Dejar a la Real con un futbolista menos fue la base para el gozo vivido a través de un segundo tiempo demoledor, golazo incluido del estelar Antony.
Junto a esta actuación canterana hay que incluir también a Ortiz, un lateral para muchos años en el Betis y que se fue cazado de forma alevosa. Domingo pletórico para el fútbol según Sevilla y la buenísima nueva de que en ambos triunfos tuvo la cantera papel predominante. Ese es el futuro de un fútbol indecentemente inflacionado y por ahí ha de gestarse el porvenir. Juanlu, Isaac, Jesús, Ortiz, cuatro nombres y un destino, el de un futuro más racional, más normal en suma.
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