De Cofradías
Silvia María Pérez González
Los hospitales cofrades
Con más de cien corridas firmadas, en febrero de 1967, El Cordobés sembró la alarma en el empresariado taurino anunciando que no torearía en esa temporada próxima a comenzar. Decía el Ciclón de Palma del Río que lo había consultado con la almohada y que se tomaba un año sabático o quizá se iba para siempre. Entonces los grandes empresarios tomaron la determinación de ir a Villalobillos, la finca del torero, para rogarle una marcha atrás. Y allí que fueron en peregrinación Balañá, Stuyck, Miranda, Barceló y Canorea para rogarle y ahí fue cuando el Benítez consiguió lo del millón por tarde. Firmaron el acuerdo en la almohada de sus sueños y todos contentos. Por cierto, la almohada se la llevó Balaña y se halla en el museo taurino de Barcelona. ¿Se organizará algo igual para convencer a Morante? Viendo el panorama imaginamos a Chopera, Valencia, Casas, Garzón y Matilla rumbo a La Puebla o a la lusitana Nazaré para convencer al orfebre cigarrero. Y es que sin él la Fiesta no se antoja sostenible.
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