Sí a todas las proposiciones indecentes
Un debate sobre el estado de la... campaña electoral
Una semana después de convocar una comisión de sanidad, esta semana se ha celebrado un pleno extraordinario de sanidad para repetir lo mismo de la semana anterior. Y es lo mismo de la semana anterior de la anterior, y de la anterior, y de la anterior... y será lo mismo la próxima, y la próxima de la próxima, y la próxima de la próxima de la próxima, porque la oposición tiene claro que la tensión en la atención primaria es su mejor opción y no van a aflojar la mandíbula. Como por demás cabe esperar de los grupos de la oposición, sobre todo si van ahogados en las encuestas. Va de suyo que a PSOE, UP y Vox no actúan así por la sanidad, sino por las elecciones. La cita está en el horizonte, y necesitan romper la inercia. El objetivo aquí era dar más fuelle para avivar el fuego del descontento tratando de que haya un incendio. Ahí están puestas sus esperanzas.
Es inútil analizar los argumentos del debate de la sanidad: eran mítines. Los cronistas parlamentarios coincidían en que fue un pleno electoral antes que sanitario. O sea, se buscaba fijar marcos, colocar eslóganes. Ángeles Férriz insistió en que el Gobierno actúa al servicio de la sanidad privada. Es una ficción que conecta con prejuicios históricos muy arraigados en la izquierda, pero insostenible ante los datos reales de inversión. Analizar la tensión asistencial con clichés ideológicos en lugar de la sexta ola, vale para lo que vale, o sea, para un mitin. En el País Vasco, la comunidad con más inversión sanitaria, hubo manifestaciones esta semana para protestar por la atención primaria, como en todas partes. No es ideología; es ómicron.
El Gobierno ha anunciado para el martes un Plan de Refuerzo; y también recurre a estratagemas comunicativas caricaturizando a la oposición como Partido Único de la Oposición como hizo Elías Bendodo, tripartito, el 3 en 1 de... El PSOE a su vez acusa a PP y Cs de que "están desmantelando la sanidad pública con la ayuda de la extrema derecha", un argumento peculiar cuando esa extrema derecha estaba allí votando junto al PSOE tal como sucedió con los presupuestos. Pero la realidad importa poco a la hora de los fetiches ideológicos. Sólo así se entiende que la izquierda convierta el superávit en "están ganando dinero con la pandemia". Como no son tontos, deben de estar persuadidos de hablar a tontos. Incluso Inmaculada Nieto le dijo a Jesús Aguirre que habían tenido que llevarlo a rastras. Después de 66 comparecencias, hay ocurrencias mejores.
El argumento dominante no fue la sanidad sino la ausencia del presidente andaluz en la Cámara. Eso seguramente expresa bien cuánto de prioritaria era la sanidad en el debate.
La silla vacía del presidente
La ausencia de Juanma Moreno en ese pleno regalaba a la oposición un argumento fácil. En el clima de sobreactuación y mítines oportunistas, era previsible el festival de dardos: ¡desprecia la sanidad andaluza! ¡prefiere hacer campaña para Mañueco! Los presidentes anteriores nunca, o muy rara vez, han acudido a estos plenos; pero era fácil prever que la oposición mordería en ese bocado tentador que se prestaba a lanzar anatemas populistas de diana segura. De Juan Espadas a Manuel Gavira, percutieron ahí. ¿Por qué Juanma Moreno optó por mantener su agenda, para reunirse con el gobernador del Banco de España y después viajar a Salamanca? Probablemente ante un pleno convocado notoriamente como acto de campaña, se entiende que optó por no prestarse a ejercer de figurante en esa teatralización diseñada por PSOE, UP y Vox. No es fácil saber, en la opinión pública, qué lectura quedará, pero casi siempre se imponen los eslóganes más básicos. Ahí reside el éxito del populismo.
El Gobierno casi dice la verdad
Esta semana publicaba aquí Marqués Perales, con el rigor marca de la casa, un buen informe documental sobre el reparto de los fondos europeos cuyo título era "Un reparto de fondos europeos casi correcto". El diablo siempre está en los detalles. Ese "casi". Que casi te toque el gordo no significa que te haya tocado; de hecho, significa bolsillo vacío. En realidad los datos resultan razonables, pero se demuestra, como sucede con la sanidad , que importan más los marcos y mantras que la exactitud; y el PP tira del recurso efectista del agravio. En cuanto al Gobierno, casi dice la verdad; o sea, no la dice. Andalucía no es la comunidad que más recibe, salvo que una vez más asumas que tu clientela es boba.
(Por cierto, en el debate sobre Sanidad, con la atención primaria tensadísima, se oye poco sobre el fondo de 1.000 millones anunciados por el Gobierno Sánchez para atención primaria precisamente dentro de los fondos REACT. A un mes de acabar el año, no se había ejecutado ni la mitad; y se intuye que los mil millones podrían destinarse a vacunas, pero en todo caso no a la primaria como ayer planteaba a El Mundo el sindicato médico CESM).
El Gobierno andaluz ha bajado el pistón, porque no se ajusta a la realidad plantear un agravio oceánico, pero mantiene un tono crítico. Moreno, en su viaje a Bruselas como vicepresidente del Comité de las Regiones, aprovechó para centrarse en la opacidad: España puede cumplir con Bruselas, como admite Bruselas, pero eso no significa cumplir con ayuntamientos y comunidades. Los portavoces socialistas, como María Márquez, en lugar de plantear el modelo de transparencia, han acusado a Juanma Moreno de "antipatriótico" y "antiespañol", dos términos clásicos del franquismo contra la izquierda. Qué cosas. Acusarlo de ser antiespañol por ir Bruselas, mientras llevas a Bruselas el asunto de Doñana, añadía cierta coña al panorama. Bruselas es territorio doméstico a estos efectos. Si en vez de darte argumentos te llaman antiespañol, quizá es que estás dando en el clavo.
Con los fondos no se debe sembrar la sospecha gratuitamente, pero se debe reclamar transparencia y equidad sin ventajismos territoriales, que siempre surgen cuando el Gobierno, más allá de las tentaciones partidistas, depende de partidos nacionalistas. Cualquier comunidad se juega mucho ahí. Hay buenos motivos para cuestionar la opacidad, las asignaciones irracionales como la penalización a Andalucía precisamente en Turismo como denuncia Juan Marín, fondos no ejecutados por abuso de burocracia... pero eso requiere un debate riguroso. Y como con la sanidad, parece difícil.
El Gobierno andaluz no renunciará al agravio y el Gobierno central sostendrá la milonga de que Andalucía es la comunidad que más recibe. De hecho, dicen, cuatro comunidades del PP están entre las que más reciben. En fin, sencillamente son las más pobladas. Volviendo a Andalucía, decir que eres la que más recibe en términos cuantitativos, cundo tu población es mayor que la de la mitad de las comunidades juntas (Murcia, Aragón, Baleares, Extremadura, Asturias, Navarra, Cantabria, La Rioja y Ceuta/Melilla) es para muy tontos. Andalucía recibe por debajo su nivel de población; entre esas otras, reciben por encima La Rioja, Navarra, Asturias, Extremadura, Baleares, Aragón... pero no Murcia. Huelga anotar quién gobierna en Murcia y quién en las otras. En fin, no por esto se dejará de escuchar que Andalucía es la que más recibe. Casi dirán la verdad; pero será mentira. Es la campaña, amigos.
Yolanda Díaz, ay
Yolanda Díaz está logrando que su indiferencia hacia Andalucía se convierta en tema: "Estoy deseando ir a Andalucía..." decía esta semana con el mismo tono con que una influencer te dice que le encanta Maldivas y está deseando ir. Olvida, al parecer, que tiene la cartera de Trabajo.
En fin, se ve que la vicepresidenta, vaya por Dios, lo está deseando pero no le ha venido bien. A ver, señora Díaz, para ir a Andalucía sólo hay que tomar un AVE y en algo más de dos horas está allí. Es muy obvio que de haber querido estar, habría estado. En enero, a pesar de la Navidad y su confinamiento por Covid, ha tenido tiempo para ir al menos a Barcelona y Salamanca, además de Bruselas; y en noviembre, el mes de las protestas del metal en Cádiz, viajó a Bilbao, Santiago, Bruselas, Vigo o Palma de Mallorca al menos. Así a vuelagenda.
Antes o después, Yolanda Díaz bajará al sur –es obvio que no quiere estar en una campaña perdedora, y todo es ya campaña como se ha visto– pero le costará reparar esa imagen. Mientras se ha activado incluso una mediación para reclamar la unidad de la izquierda, es obvio que de haber querido estar, Yolanda Díaz habría estado; y de haber querido un rostro andaluz en la primera puesta en escena del Frente Amplio, podría haberlo tenido. No fue así. Y ya se sabe que no existe la segunda oportunidad para la primera impresión.
En fin, Yolanda Díaz se quedó al borde decir que "Andalucía es chulísima y me superencanta" y añadir "pero si son simpatiquísimos, y supergraciosos, cuentan unos chistes que te mondas".
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