Estreno de la tragicomedia ‘Groenlandia’
El Sevilla demostró buena salud
Puede haber sido el mejor partido del Sevilla como visitante y, sin embargo, al borde de la bocina final se iba de vacío. Había sido mejor que un Elche de bastante enjundia y que se auspiciaba como poseedor de los tres puntos. Paralelamente, el marcador era menos abultado de lo que el juego merecía, pero es que tanto Odysseas como Iñaki Peña habían casi tabicado sus porterías con intervenciones prodigiosas.
El Elche jugaba fiel a su filosofía combinativa y el 2-0 que lograron Febas y Varela era un saldo más abultado de lo que merecía. Estábamos ante dos equipos que se dejaban la última gota de sudor y el Sevilla no bajó los brazos cuando los ilicitanos ponían el resultado muy favorable. Además se daba una circunstancia que podía menoscabar el ánimo sevillista y es que Nianzou sólo aguantaba doce minutos en el campo. Había sido uno de los relevos ideados por Almeyda en el descanso y el invento se rompía pronto.
Pero uno de esos relevos iba a ser fundamental para la buena marcha del negocio. Apareció en escena Akor Adams, ese futbolista que ha pasado del infierno a la gloria desde aquella goleada al Oviedo y se convertiría en providencial. De cazagoles primero y ejecutando con solvencia un penalti sobre la campana, los servicios del nigeriano posibilitaron que el Sevilla no se fuese de vacío. Un empate archimerecido y que sirve para abrir una espita a la esperanza con un equipo que en Elche demostró que está vivo.
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