Análisis

Miguel Ángel Pino

¿Quién teme a Felipe González?

El ex presidente socialista no deja indiferente a nadie porque tiene la "mala costumbre" de no callarse cuando cree que tiene que decir algo y no eludir ningún debate

¿Quién teme a Felipe González? ¿Quién teme a Felipe González?

¿Quién teme a Felipe González? / Emilio Naranjo / Efe

Felipe González es un socialista que no deja indiferente a nadie. Ni a sus compañeros de Partido, ni a sus adversarios políticos y ello porque tiene la "mala costumbre" de no callarse cuando cree que tiene que decir algo. Y eso ha sido así durante toda su vida política, porque nunca ha eludido el debate ni dentro ni fuera del PSOE.

En el Partido Socialista hubo una intensa etapa de acumulación ideológica en los años 70, en ocasiones despegada de la realidad, que confluyó en el XXVIII Congreso ocasionando la negativa de González a liderar una candidatura como Secretario General por desacuerdo con la definición que se había aprobado del PSOE como un partido marxista: los principios antes que el poder frente a los que defendían que desde el poder se podían modular las Resoluciones del Congreso.

Así era y así es Felipe González, una persona que no rehuye el debate, un dirigente que propició la pluralidad dentro del Partido y también el debate en sus órganos de dirección.

El pueblo español apoyó reiteradamente sus propuestas en las distintas elecciones que se celebraron hasta que un Think Tank constituido por periodistas de distintos medios con el concurso de Aznar y Anguita, llegó a la conclusión de que había que desestabilizar a España como fórmula para ganarle las elecciones al PSOE. Y aunque El PSOE podría haber seguido gobernando , no lo hizo porque González entendió que había que respetar la regla no escrita de que le correspondía intentar formar gobierno al primer partido en resultados electorales.

La historia del PSOE se confunde con la de Felipe González durante el último cuarto del siglo XX y hoy en día sigue siendo el valor de referencia más permanente que tiene el socialismo democrático español ante las turbulencias que se están atravesando en lo que llevamos de siglo XXI. Sus análisis rigurosos sobre los retos a los que se enfrentaba España y Europa en el contexto del final de la Guerra Fría, así como la crítica y sus propuestas a la respuesta ineficaz de la Unión Europea a la crisis de la gran recesión, o a la gobernanza global, son sólo algunos ejemplos de su liderazgo social en el terreno de las ideas.

Por eso no es casualidad que Felipe figure en la diana de algunos dirigentes de Podemos (está manchado de cal viva, dixit Iglesias Turrión en el Congreso en 2016). En su análisis leninista sabe la importancia que supone la destrucción de los referentes del socialismo democrático, la "validez" que en busca de ese objetivo tiene una campaña de desgaste mediante el intento de falsificación del legado y sobre todo de las propuestas que González efectúa en la coyuntura actual mediante la manipulación de sus palabras y la descontextualización de las mismas, porque entonces, piensa Iglesias Turrión, que, estará en mejores condiciones para propiciar su política populista con la que espera crear contradicciones dentro del socialismo.

Espero que los dirigentes del PSOE respondan adecuadamente, como algunos están haciendo, a ese intento de destrucción del patrimonio (por su legado y fundamentalmente por sus aportaciones hoy a la solución de los problemas actuales) que tiene el PSOE en este siglo XXI: Felipe González y los ciudadanos que lo siguen considerando como referente político y social.

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