La ciudad y los días
Carlos Colón
Unos pocos, siempre unos pocos
Antes de que ayer se entregaran las Medallas de Andalucía, varios escépticos señalaron al Gobierno andaluz en petit comité por convertir la celebración del 28-F en una gala de las artes y el folclore, devaluando en parte el acto institucional. Que si no se pueden repartir tantas medallas, que si Juanma se abraza al populismo con tantos personajes... A su juicio, sobra tanto espectáculo y lo suyo sería un acto sobrio de una hora y media con no más de una docena de galardones para distinguir a las mejores cabezas de Andalucía dedicadas a la ciencia, la investigación, la medicina, las artes y las letras, y por supuesto con el Himno enlatado. Defienden que los del 28-F no son unos premios más y puede que lleven parte de razón. Pero hay que reconocer que el equipo de Moreno es capaz de bordar estos eventos emotivos pensados para la televisión y le funciona, aunque el talento andaluz y la cultura del emprendimiento queden algo eclipsados con tanto arte.
Andalucía es mucho más que la tierra de las artes y no pocos premiados señalaron ayer el camino a seguir. No faltaron chispazos que tocaron la fibra sensible, pero cuando se reconoció al pueblo de Adamuz, el pellizco puso al teatro en pie y el sentimiento fue doble. Por un lado, el dolor al pensar en las víctimas y sus familiares, pero también el orgullo del trabajo bien hecho en circunstancias extremas y la imagen de unidad que se ofreció ante una tragedia de magnitud desconocida hasta entonces. Ahí apareció el rostro más generoso del pueblo andaluz y su capacidad de reacción. Por desgracia también apareció en el reciente temporal. Hasta la clase política, que nos acostumbra a no respetar ni la memoria de los que ya no están, exhibió una lealtad institucional que llamó la atención de todo el país. El propio Juanma, como medio patio de butacas y algunos premiados antes, se vio superado por la emoción al recordarlo, pero las lágrimas no le impidieron terminar su discurso. Siempre habrá tiempo para preguntarse si el 28-F se trata sólo de acercarse a los andaluces para alegrarles el corazón con un acto entretenido o si hay que reflexionar sobre un formato más o menos largo. Nadie reparó en ello ayer cuando se presentaron de la mano los alcaldes de Grazalema y Ronda con los vecinos que se vieron desalojados, ni cuando Manuel Carrasco se dejó llevar por el corazón y sus manos. En cualquier caso, lo que no admite dudas es que Andalucía hace años que se sacudió los complejos para competir de tú a tú con cualquier territorio para atraer talento e inversiones. Y de esto hemos de presumir aún más.
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