La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
Estaba necesitando Sevilla un torero como el comer y da la impresión que lo ha encontrado. Así, al menos, parece que la buena nueva ha llegado y que en Pablo Aguado ha puesto todas sus complacencias. Desde Curro no se veía algo parecido y eso que con el excelso Morante se han vivido esas sensaciones alguna que otra vez. El orfebre cigarrero, sin embargo, vive en un sí pero no que no acaba de romper en idilio con Sevilla. Despierta devoción, pero sin alardes, sin que nadie pierda la cabeza por seguirlo. Es la perfección del toreo, pero algo le falta al guiso para no asentarse en el trono que quedó vacío un mediodía de plaza de carros. Ese sitial lleva camino de ser para Pablo, según se ve con la expectación que despierta y con la cantidad de aficionados de Sevilla que cogen el coche y se plantan en Valladolid, León, Algeciras o Soria para verlo de primera mano.
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