Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Andalucismo 4.0

Se han inventado la milonga "el Blas Infante inclusivo" tan insólita como disparatada

En 1977 el Partido Socialista de Andalucía pertenecía a la Federación de Partidos Socialistas y a la Confederación Socialista del Mediterráneo, organizaciones alternativas al PSOE y a la Internacional socialista. Había firmado un acuerdo con el Partido Comunista para concurrir juntos a las elecciones municipales. Forjó una candidatura conjunta al Congreso con el partido de Tierno Galván, el PSP, que dio como resultado un diputado por Cádiz, Esteban Caamaño. El PSA era partido hermano de la USO de Zaguirre y Zufiaur, sindicato promovido por los sectores progresistas de la Iglesia , mayoritario en la Bahía de Cádiz y en el Marco de Jerez . El PSA se declaraba socialista autogestionario seguidor de la experiencia yugoeslava de Tito. En marzo de 1979 sacó cinco diputados, que votaron a favor de la investidura de Adolfo Suárez para obtener un grupo parlamentario. Ahí empezó el declive, cuando Rojas Marcos dio el giro hacia la derecha que terminó convirtiendo al PSA en el Partido Andalucista. Aún así, le permitió obtener la Alcaldía de Sevilla para Luis Uruñuela con el apoyo de PSOE y PCE. Según la terminología actual, ese fue el pico de la curva; a partir de ahí se inició una decadencia, con incrementos momentáneos que le llevó a gobernar con el PSOE en la Junta o hacerlo con el PP en el Ayuntamiento de Sevilla. Se pasó de "Andaluz vota por tu tierra" en la voz de Carlos Cano, a "Ni Pacheco ni Alejandro" y "Amo Sevilla", hasta su desaparición . Ahora la diputada por Málaga y vecina del gaditano Barrio de La Viña Teresa Rodríguez y los diputados que eran de Podemos en el Parlamento de Andalucía nos anuncian "un nuevo sujeto político andaluz", una mezcla del PNV y la CUP promovida por unas gentes que se declaran trotskistas cuando los seguidores de Trotsky se caracterizaron siempre por ser internacionalistas. Se han inventado la milonga "el Blas Infante inclusivo" tan insólita como disparatada. El nacionalismo es una corriente egoísta y de derechas en todo el mundo, por eso Teresa Rodríguez y los suyos están abocados al fracaso. Ni que decir tiene que no se puede expulsar de un grupo a la mayoría de sus integrantes, tampoco se puede reformar un reglamento para quitarles competencias. Cuando el asunto llegue al Constitucional, la dirección de IU en Andalucía quedará desacreditada y los que han apoyado esta tropelía aparecerán como gente con poco respeto a las más elementales reglas de la democracia. Dicho lo anterior, esta refundación del andalucismo está abocada al fracaso y a posibilitar la reedición del acuerdo entre PP, Ciudadanos (si sigue existiendo) y Vox para el gobierno de la Junta, con la inestimable ayuda de Susana Díaz.

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