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Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Socialdemocracia

Todos a la espera de saber cómo consiguió su trabajo la mujer de Espadas, que no nos hemos enterado aún

Cuentan que un día estaba hablando Olof Palme con un dirigente comunista del Este de Europa cuando le dijo: "Hemos acabado con los ricos", a lo que respondió el dirigente socialdemócrata sueco: "Pues nosotros queremos acabar con los pobres". Ahora que se conmemora el 150 aniversario del Manifiesto Comunista convendría analizar de qué manera el movimiento obrero de finales del XIX y la primera mitad del XX llevó al poder a muchos partidos socialdemócratas que impulsaron lo que se ha dado en llamar el estado del bienestar, lo que Joaquín Estefanía denominó "capitalismo renano", un sistema mediante la imposición de impuestos progresivos para financiar sanidad, pensiones, educación, seguro de desempleo, una serie de servicios públicos destinados a conseguir la igualdad efectiva entre toda la población. Como dijo el nuevo líder de la derecha española, Alfonso Guerra, cuando todavía era socialdemócrata: que nadie sea tan humilde para tener que arrodillarse ante otro ni nadie tan poderoso para que otro tuviera que arrodillarse ante él. El auge de la socialdemocracia convirtió en esencial la prestación de servicios públicos por el Estado hasta que la tormenta neoliberal que desataron Reagan y Thatcher revertió la situación con partidos que privatizaron servicios mientras bajaban impuestos. Ahora la situación gira de nuevo: en toda Escandinavia gobierna la socialdemocracia, parece que en Alemania las perspectivas para el SPD de Olf Sholz son excelentes, ha irrumpido en la campaña electoral para las presidenciales francesas Anne Hidalgo, la gaditana alcaldesa de París, parece que las encuestas le dan un ligero alivio al Gobierno de coalición en España. El centro izquierda parece que adquiere nuevos bríos aliado con Los Verdes o con agrupaciones ex comunistas . El impulso de los movimientos feministas y ecologistas parece que le ha dado aire a una izquierda que había perdido el norte. En este marco toda Europa se ha girado hacia la provincia de Cádiz, donde el debate en el seno de la socialdemocracia ha adquirido una especial profundidad política e intelectual por el duelo entre Irene García y Juan Carlos Ruiz Boix de cara a la elección de delegados para el Congreso Federal del PSOE. La inusitada hondura de los debates ha hecho que todos los politólogos (son legión) y tertulianos miren con interés lo que ocurre en Cádiz, la clase trabajadora contiene el aliento, la Internacional Socialista ha preguntado, en Ferraz cruzan los dedos, un fantasma recorre Europa. Mientras tanto todos a la espera de saber cómo consiguió su trabajo la mujer de Juan Espadas y a qué dedica su jornada, que no nos hemos enterado aún.

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