Los Javieres vuelve a su origen para proyectar el futuro
Crónica
Numeroso público acude al traslado de los titulares desde Omnium Sanctorum a la antigua iglesia de los jesuitas
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A las 21:31 del 17 de enero de 2025, los Javieres ha vuelto al punto de origen para proyectar su futuro. La hora exacta en la que la Virgen de Gracia y Amparo, en compañía de San Juan (esa caricia del Discípulo Amado en la mano se ha vuelto ya una seña de identidad de la cofradía), entraba en la iglesia del Sagrado Corazón, conocida por todos como la de los jesuitas, donde la orden radicó hasta hace escasos años.
Punto final a un traslado que ha contado con numeroso público, pese a la severa bajada que han experimentado las temperaturas al desaparecer el riesgo de lluvia. Tarde de abrigo, bufanda y guantes. Ropa abultada para presenciar una de las citas más importantes del calendario cofradiero de este recién estrenado 2026. No es para menos. No todos los años una hermandad cambia de sede canónica. O para ser más precisos, regresa a su templo fundacional, del que partió una cuaresma de 1977, hace ya casi medio siglo.
Estos 49 años los ha pasado en Omnium Sanctorum (con varias estancias en Santa Marina por obras en el templo de la calle Feria). De allí ha salido este sábado a las 19:00, cuando la tarde se había quedado huérfana de sol y la lluvia (a la que esta cofradía ya está bastante acostumbrada) se había marchado. El Cristo de las Almas –al que muchos descubrieron en el Vía Crucis del primer lunes de cuaresma de 2023– iba portado en posición horizontal. Del centro de flores situado a los pies de la cruz colgaba la primitiva medalla de la corporación, con el rostro labrado de San Francisco Javier, santo que da nombre a la hermandad.
El cortejo ha avanzado, a paso parsimonioso, sin prisas, por la calle Feria. Ha visitado la capilla de Montesión y la iglesia de San Martín. Les han acompañado en este recorrido las hermandades de la parroquia que deja atrás: el Carmen de la capilla de Calatrava, el Carmen de Omnium Sanctorum y la Reina de Todos los Santos.
Hasta ahí, la historia compartida de este casi medio siglo. En la esquina de San Miguel con Jesús del Gran Poder les esperaban las corporaciones de su nueva parroquia, la de San Lorenzo, el barrio que los ha recibido en una fría noche de enero, fiesta de San Antón. Los Javieres cambian de sede. Al origen, como futuro.
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