La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Asunción es la aldea de los galos contra el turismo invasor
Y debajo del cartel: Mariscos Emilio… marchamo de calidad. Sólo con estos antecedentes, el sitio ya nos debe sobrecoger. Mariscos Emilio popularizó en Sevilla el marisco. Ya en Baturone hubo un intento, pero por la época en que le tocó vivir, no se pasaba del cartucho de camarones o el papelón de gambas. Con Mariscos Emilio se pasó a la caja de gambas y a la jarra de cerveza. Aún recuerdo la primera vez que entré en el gigantesco local de López de Gomara. Eso era el paraíso: las vitrinas de Frise hasta el techo, llenas de gambas de distintas calidades y precios, cigalas, cañaíllas, bocas rusas, bocas de la Isla, camarones, patas rusas y… cerveza. Grandes cantidades de cerveza.
Era el sitio donde íbamos a darnos un homenaje de esos que no se te han olvidado aún. De esa época dorada queda como buque insignia del grupo La Mar, que está detrás de la Plaza de Cuba. Esta cervecería/marisquería tiene junto con La Isla el mejor escaparate de Sevilla. Ni el de Enrique Sanchís, el de Shaw, o el de Loewe, el mejor es el de La Mar. Sólo mirar desde la calle ya es un espectáculo.
Y dentro, esos camareros sacados de una foto de la Parrilla del Cristina, con su chaquetilla blanca impoluta. Camareros orgullosos de ser eso, camareros. Camareros que tiran como nadie el zurito de cerveza o te ponen a mediodía tu copa de Alfonso con un poquito de queso viejo, o tu copita de Lan en su punto o una copa de fino Alburejos helado con una tapa de ensaladilla prodigiosa. Camareros que cogen sin pudor una boca rusa y la parten como nadie para que sólo le tengas que meter la cucharilla. Pida un montadito que se lo traen del bar de al lado, La Tierra. Manejan la plancha en la barra con maestría. Aliñan lo justo el buey de mar y dominan los fritos como nadie. Lo mejor: los calamares. Y si quieren algo distinto pidan un taco de salmón marinado con aceite, alcaparras y huevo duro. Todo un manjar. Mi tapa favorita, las gambas al ajillo. Sencillamente insuperables.
La Mar, el reino de los camareros orgullosos de ser camareros.
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