La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
UNA de mis películas favoritas (la habré visto una docena de veces) es la mitificada Blade Runner, basada en la novela homónima de Philip K. Dick. Son muchas las escenas y citas célebres que la cinta contiene, algunas de ellas realmente irrepetibles ("He visto cosas que no creeríais..."), pero la que me ha venido a la cabeza al leer un artículo de El País -"El empleo de calidad sigue en recesión"- es aquélla en la que, al final de la peli, el replicante Roy (Rutger Hauer) sujeta de la muñeca al protagonista (Harrison Ford) antes de que caiga al vacío desde una cornisa y, tras unos instantes en los que el pánico se dibuja en el rostro de éste, le espeta: "Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? Eso es lo que significa ser esclavo". Inmediatamente más tarde lo levanta a pulso, lo deposita sobre la azotea y, con una paloma en el regazo, declama su más famoso monólogo. Me pregunto: ¿Hemos condenado a toda una generación a vivir, en el mejor de los casos, con miedo, como esclavos? ¿Les hemos hurtado entre todos la posibilidad de hacer planes de futuro? Me temo -entre otras cosas soy padre- que sí, que es lo que hay y lo que queda. Castigamos a los que llegan detrás, a los que no tienen derechos adquiridos ni reclaman actualizaciones de pensiones y demás zarandajas, a vivir como siervos, sumisos y, además, agradecidos. Y encima, algunos, les exigen que, como ciudadanos responsables, adquieran obligaciones de por vida.
La noticia reitera algo sobre lo que ya hemos escrito en alguna ocasión: la recuperación económica comienza a atisbarse y empiezan a crearse -muy tímidamente- puestos de trabajo, pero con una nota discordante: el empleo "de calidad" continúa en recesión. Y no crean que denominan "de calidad" a los contratos indefinidos de, digamos, 3.000 leuros al mes. Simplemente, a los indefinidos, aunque sean mileuristas. Qué tiempos en los que ser mileuristas se consideraba casi un insulto. De modo que, continúa, el colectivo de aquéllos que trabajan a tiempo completo y con carácter indefinido no deja de menguar y, de seguir esa tendencia -que a buen seguro continuará-, los convertirá dentro de poco en una atracción circense. Por el momento vamos por una cifra que apenas supera los seis millones, de los dieciséis y pico de afiliados a la Seguridad Social. Y el mejor resumen, la mejor foto de la situación la hace Sara de la Rica, de la Universidad del País Vasco: "De cada 100 nuevos contratos que se han firmado en el último trimestre, 42 han sido temporales a tiempo completo, 30 temporales a tiempo parcial, 9 indefinidos a tiempo completo y 7 indefinidos a tiempo parcial. El resto, autónomos". Como para preparar un ajuar con sábanas de hilo.
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