La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

La Corporación bajo mazas y... sin Pendón

En la ciudad de los pendones con minúscula disfrutamos de un 23 de noviembre con la lobera pero sin el Pendón con mayúscula

La Corporación bajo mazas y... sin Pendón La Corporación bajo mazas y... sin Pendón

La Corporación bajo mazas y... sin Pendón

La procesión por las últimas naves de la Catedral con la lobera de San Fernando ha sido de las pocas que se han celebrado en esta ciudad, por no decir la única, desde el pasado 14 de marzo, cuando nos encerraron en casa todo el día para después sacarnos y al tiempo volvernos a meter con toque de queda. El Cabildo tiró para adelante con tino, con el vicario Teodoro León a la cabeza, y se organizó el cortejo como siempre: con la Corporación municipal bajo mazas, el alcalde portando la espada con solemnidad, los señores canónigos con las espléndidas capas pluviales, ediles de los grupos políticos del PSOE, PP, Ciudadanos y Vox, pero... sin Pendón. Las restricciones de movilidad han impedido que el Pendón retorne a Sevilla después de haber sido incluido en la exposición que se celebró en Burgos para recordar la importancia del Rey Fernando III en la catedral castellana con motivo de su 800 aniversario. El Pendón suele ser portado por el concejal más joven en esta exquisita procesión que tiene un público tan fiel como minoritario y selecto. Pero ayer echamos en falta ese pedazo de mástil y la cara de apuro del concejal David Guevara junto al alcalde. El Cabildo, propietario de la insignia, no quiso que participara ninguna réplica. Mejor así, en esta ciudad, donde sabemos mucho de pendones, neotaberneros, figurones y gente con las tardes libres, preferimos siempre los originales. Faltó el Pendón, pero no los señores de la Orden de San Clemente y San Fernando, que siempre lucen esas capas blancas, limpísimas y escrupulosamente planchadas que son como las fundas de las máquinas de coser. Dicen las malas lenguas que esta congregación, tan promocionada en su día con todo cariño por el cardenal Amigo, constituye una suerte de Real Maestranza alternativa, al igual que hay un Ateneo alternativo. Sería como una especie de tribuna de los pobres de Málaga, que se sientan en ella a falta de un asiento en la carrera oficial. En su día vivimos un Corpus 0'0 aquel jueves caluroso de 2010, cuando Zapatero sacó una orden para reducir el boato de la participación del Ejército en actos religiosos. No salió la bandera nacional ni se interpretó la Marcha Real a la salida del Santísimo, honores recuperados años después. Pues este año hemos tenido alcalde, que en anteriores ediciones faltó, pero nos hemos quedado sin admirar el auténtico Pendón de Sevilla, que no es el que está usted imaginando, so malpensado. Los pendones con minúscula se sientan en los veladores, montan negocios a los que sólo van los amigos y te acaban pidiendo dinero, compadre.

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