La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Definitivo, el coche perdió la batalla

Sólo falta que pongan veladores en el puente para que el cordón umbilical que une Triana con Sevilla sea un corredor de veladores sin solución de continuidad. Desde la esquina de lo que fue Sánchez Arjona hasta el puente se hace proceloso transitar de infantería, ya que el tramo peatonal está inundado de sillas y de mesas que están colmadas de un personal que se bebe la vida como con prisas. Cualquier noche de este otoño tan bonancible es San Jacinto una explosión de vida con los abrevaderos luciendo el anhelado no hay billetes. Sin duda, aquella controvertida peatonalización de la principal arteria trianera le ha hecho cobrar una vida como nunca antes tuvo, aunque todo ha contribuido a que salir del arrabal por conducción mecánica sea un galimatías al que no se termina de coger el aire. Por tanto, goleada espectacular del velador al auto sin duda alguna.

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