La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Los adoradores, los nuevos agradaores
DESDE aquella Eurocopa de 1992, hace más de 30 años ya, no faltamos a cada Mundial o Eurocopa. A los chavales les parecerá que este registro apenas contiene un gramo de mérito, que nuestra selección nacional juega las fases finales como el sol sale cada mañana. Y aunque cada vez es más difícil quedarse fuera de una de estas magnas citas por ese afán recaudatorio de la FIFA y la UEFA, que usa un embudo cada vez mayor, esa regularidad, esa condición de infalible, renueva nuestra ilusión cada bienio. Francia, Italia o Países Bajos, campeonas e ilustres, se han quedado alguna vez fuera de la foto durante este largo trayecto de tres décadas.
Le hacía mucha falta a Luis de la Fuente esta cadena de victorias desde aquella mala noche en Glasgow, que cargó de razones a los escépticos que no veían al riojano con tablas para tamaño barco.
La comparación con aquella España campeonísima que gobernó el Planeta Fútbol desde 2008 a 2012 es tan recurrente como tóxica y bien haría el personal en olvidarse ya ese calibrador en el cajón. Vamos a mirar al frente. Vamos a confiar en nuestro grupo, porque hay muchas razones para pensar que podemos hacerle frente a los franceses o los ingleses el próximo año en alguno de estos funcionales y vanguardistas estadios alemanes.
Faltaban estos últimos años jugadores que fueran top 5 del mundo en alguna demarcación. Casillas, Puyol, Sergio Ramos, Piqué, Xabi Alonso, Xavi, Iniesta, David Silva o David Villa lo eran cuando coincidieron y eso fue una gozosa y complicadísima coincidencia. Pero hoy, tenemos al mejor mediocentro del mundo, Rodri, y a su alrededor orbitan ya estrellas cuyo fulgor va a ir cfreciendo con los años de forma irremisible: Gavi, Pedri, Balde, Lamine Yamal, Nico Williams. Y por supuesto, hay jugadores macizos, de primer nivel, que terminan de varle vuelo al equipo: Fabián Ruiz, Laporte, Dani Olmo, Oyarzabal. El rojo de esta camiseta es de un vivo, rabioso color.
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