Cateto a babor

Faltan camareros

La crisis provocó que muchos trabajadores de la hostelería encontraran otro empleo y ahora no quieren volver atrás

Las consecuencias del coronavirus empiezan a aparecer ahora que, afortunadamente, hemos podido preocuparnos de ellas porque ha bajado el número de fallecidos, que ese ha sido el principal drama de esta enfermedad. Ya nos alertan de que en las próximas Navidades no va a haber bebidas largas para la sobremesa, aunque mira tú por dónde sería buen momento para acordarse de espirituosos locales como, por ejemplo, el brandy de Jerez, el Cacao Pico de El Puerto o los magníficos anises y aguardientes que se producen en la provincia de Sevilla.

Pero otro de los sectores donde se ha dejado ver este desabastecimiento ha sido en la hostelería. Si este sector se ha visto duramente castigado por los cierres y las limitaciones de horarios y capacidad, ahora otra nueva nube sobrevuela por los establecimientos y es la falta de personal, tanto camareros como cocineros.

Los veteranos y analistas de este mundo de comé y de bebé destacan que la crisis ha provocado que muchos trabajadores de la hostelería, sobre todo los que estaban en ella porque no había otra cosa, hayan encontrado otros trabajos y ahora no quieren volver a una labor bastante sacrificada con horarios complicados y, sobre todo, sin tiempo libre los fines de semana.

Hay incluso proyectos hosteleros que no se pueden poner en marcha simplemente porque los empresarios temen no encontrar personal válido para atenderlo.

Parece necesario tomar medidas. La primera que se me ocurre es, evidentemente, la de la formación. Las escuelas de hostelería son un sector debilitado a pesar de que demostraron hace unos años que son uno de los motores principales del auge gastronómico del sur. Es necesario volver a dotar estos centros de medios para que vuelvan a surtir a la hostelería de profesionales preparados, necesarios para poner en marcha proyectos serios, de esos de los que luego se habla de lo bien que has comido y lo bien que has estado atendido.

Pero también entre los hosteleros, y sé que lo que digo es complicado por los pequeños márgenes de beneficio que hay y porque los bolsillos están vacíos por la crisis, habría que reflexionar para hacer a los trabajadores más atractivo esto de dedicarse a servir tapas y cervezas a los demás. Quizás habría que pensar en unos horarios menos sacrificados, pero eso lleva a costes aún más elevados. La solución es muy complicada, pero al final llevará a tener que aumentar precios si se quiere un buen servicio.

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