Inés, equivocada

¿De qué sirve que votemos si luego pactan los minoritarios para quitar el Gobierno al que ha ganado por mayoría?

Inés Arrimadas se delata cuando titubea al tratar de explicar la estrategia para desbancar al Ejecutivo en el que gobernaba en coalición, en Murcia. Balbucea, también, Ignacio Aguado mientras argumenta su enfado contra Isabel Díaz Ayuso sin poder responder si apoyará a la candidata del PP en Madrid o a las mociones de censura. Si la política estaba mal en España, nos ha sorprendido con lo lógico del todo puede empeorar. Arrimadas ha traicionado a su nimio electorado y se ha suicidado políticamente. La líder de Ciudadanos se ha equivocado en su estrategia de pretender demostrar, con hechos, que igual le da pactar con la izquierda como con la derecha pretendiendo un perfecto estado de derecho político liberal y de centro. Ha caído en las redes de la persuasiva estrategia de Sánchez de gobernar a golpe de moción de censura. Las mociones de censura no están motivadas porque 450 miembros de la administración murciana se haya saltado la cola. Esto se soluciona con dimisiones y penalizaciones, no desbancando al Gobierno en plena pandemia y desencadenando un derrumbe por media España. Cs acusa a Ayuso por disolver la cámara de Madrid atemorizada por una posible moción contra ella, que de facto se ha cursado. Pero, sin motivación justificada. El debilitamiento en los gobiernos de coalición PP y Cs sólo ha beneficiado a Pedro Sánchez y, por bienes gananciales, a Podemos, que se frotan las manos con esta sorprendente oportunidad. ¿De qué sirve que votemos si luego pactan los minoritarios para quitar el Gobierno al que ha ganado por mayoría? ¿Para qué sirven las elecciones si el que gana no gozará de su representación? ¿Para qué votar si los gobiernos los van a cambiar a golpe de mociones desprotegidas de su auténtico valor que debería ser recurrido en casos muy excepcionales? La derecha no sabe convivir en coalición. La izquierda está sobrellevando un matrimonio insoportable aplicando el interés individual ya que, separados, saben que no serán nadie mientras disfrutan de la riqueza conjunta. La derecha, es ese matrimonio que opta por no disimular ante el público sus diferencias, mas aún , ellos proclaman sus defectos indisimuladamente. Lo que no saben los partidos de derecha es que sabemos que se gustan, pero que no se casan por las habladurías del barrio cuando saben que juntos serían felices, con sus propios principios, desoyendo cotilleos que los debilitan. Inés, te han engañado.

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