La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
HA muerto el dibujante José Luis Moro. Deja una larga lista de huérfanos porque, junto a su hermano Santiago, era el padre del zapateado de las botellas de Tío Pepe, de la muñequita del "Ése lava limpio, limpísimo. Blanco, blanquísimo", que se hizo tan popular que, bautizada como Blanquita Ese, se convirtió en una muñeca vestida de flamenca o de fallera que se canjeaba por cupones de las cajas del detergente y se hizo protagonista de una historieta dibujada por Joso en el tebeo Din Dan. Entre su numerosa prole están las muñeca trillizas de Sintasol, el Don Pedrito que "está como nunca" de Fundador, la Chatunga de la canción de Luis Aguilé, el Kinito de Quina San Clemente, el niño marinero de los caramelos Sugus, el Almendrito de las tortas de turrón Monerris Planelles, el negrito del Cola-Cao (en versión animada, la canción de Juan Martorell cantada por Roberto Rizo era de 1946), los niños del "quiero Danone, dame Danone, toma Danone, ¡qué rico que está!", el Lobo de los turrones, la naranja arlequín de Fanta o el plumífero strip-tease de la Gallina Blanca.
La popularidad de muchos de estos anuncios fue tal que Philips lanzó un disco guatequero con las sintonías compuestas para ellos por Luis Araque con el título de Filmlets para bailar. Por si no bastara Moro fue también el padre de la familia Telerín del Vamos a la cama y la Ruperta del Un, dos, tres. Es decir que, dibujándolo y filmándolo, fue uno de los más destacados notarios del tránsito de la autarquía al desarrollismo y de las hambrunas al bienestar.
Los estudios Moro fueron el primer imperio de la animación publicitaria española gracias a su contrato exclusivo firmado en 1955 con Movierecord que, a su vez, tenía la exclusiva de la publicidad en las salas de cine españolas. Aunque los hermanos Moro también se dedicaron a la cartelería y títulos de crédito cinematográficos (películas de Marisol), la producción de series (Cantinflas, Marcelino pan y vino) y largometrajes de animación (El mago de los sueños), y la gestión de sus estudios de rodaje y grabación, son los anuncios para prensa, cine y televisión los que los han convertido en parte de la memoria colectiva española, banda sonora de nuestra intrahistoria y puerto de amarre de los recuerdos más frágiles y más nuestros: los que tienen que ver, no con los grandes nombres y los grandes hechos, sino con la vida cotidiana, la única verdadera.
También te puede interesar