La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Jueces con camiseta

Manosean los nombres de los magistrados como si fueran masa de croquetas. Asistimos a un espectáculo bochornoso

Jueces con  camiseta

Jueces con camiseta

Están manoseando la Justicia como la masa de hacer croquetas, pero sin terminar de liarlas. Usan a los jueces, los mueven para arriba y para abajo, los barajan como naipes con las esquinas gastadas. Y, por supuesto, los menean para la derecha y para la izquierda. Aparecen tratados como peones de ajedrez para escarnio del gremio y su descrédito ante la opinión pública. Esperemos que la Justicia sea efectivamente una dama con los ojos vendados, porque ojos que no ven, corazón que no sufre con las negociaciones de la renovación del Poder Judicial, que cada vez es más político que judicial y, por supuesto, algunos quieren que sea menos poder. Cuáles son los tuyos, quiénes son los míos, quién puede ser la cuota de aquél y necesito alguien que parezca que es de estos otros. No hay dirigente que se prive de defender de boquilla la despolitización de la Justicia, pero al final todos acaban liando las croquetas. Progresistas, conservadores, rojos, azules, miembros de la sala vaticana, afines a Podemos...

Pocas cosas hacen más daño a la judicatura que las infografías a color (político) que aparecen con frecuencia sobre la composición de los altos organismos. Se nos olvida, o vemos como algo absolutamente normal, que los jueces que operan en las altas instancias están elegidos por los políticos. Y esto es así porque los políticos quieren estar protegidos en caso de estar metidos en un marrón. De ahí el aforamiento que les permite ser juzgados por tribunales previamente elegidos por ellos mismos. No hay más. La verdadera independencia judicial exigiría que la composición del poder judicial fuera decidida por los propios jueces, como lo son los decanos de cada provincia. A ver quién se atreve a esa reforma. Já.

Asistimos a un espectáculo vergonzoso del que los jueces no podrán salir bien parados en ningún caso tal es el ruido formado. Jueces a los que han puesto camisetas y que llegarán al cargo etiquetados de origen. En ellos tendremos que confiar para que emitan resoluciones fundamentadas única y exclusivamente en Derecho. Jueces a los que no se les ha respetado ni la apariencia de neutralidad ni la independencia de criterio. No nos dejan ni que los veamos como profesionales ajenos a la cuestión que han de juzgar, no nos permiten ni el autoengaño de que tenemos magistrados libres. Ni los propios jueces creen en ellos mismos. Cada vez hay menos afiliados a la APM, Jueces para la Democracia, los vitorinos u otros colectivos. Qué listo fue Felipe en 1995 con la Ley Orgánica del Poder Judicial. A todos les ha beneficiado. Nadie la quita.

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