El Mercado Cruzcampo

El aparcamiento es un problema ampliado por la cercanía de grandes almacenes y oficinas

En la calle Baltasar Gracián, en el barrio de la Huerta de Santa Teresa está el Mercado de Cruzcampo, que lleva cerrado y sin uso desde 2013 ante el desinterés de los responsables municipales de turno, que hace un par de años retiraron la basura acumulada durante años y cerraron para evitar ocupaciones o vandalismo. Parece que ya existe informe de técnicos municipales sobre el estado del edificio y su estado de conservación es bueno, para poder pensar en una reutilización. Un nuevo uso que, como lleva defendiendo hace años la asociación de vecinos, debe ser al servicio del barrio. Muchos datos del Mercado los he localizado en un proyecto (https://es.calameo.com/read/0030954533786a2ba79c7) que realizó en 2013 la Asociación Descentrados, que en su nombre ya manifestaba su intención de estudiar problemas de los barrios y zonas periféricas de Sevilla. Lo que me ha hecho pensar en cómo se sentirán los sevillanos de los barrios cuando en los medios de comunicación se insiste una y otra vez sobre los problemas del centro histórico y zonas monumentales. ¿Algo parecido a lo que sentimos cuando vemos los telediarios, que parece que solamente se han encendido las luces de navidad en Madrid?

El proyecto de Descentrados, bien estructurado y con muchos datos que hasta incluía un mapa de comercios del barrio y una encuesta de usos, era bastante factible: unos pocos puestos comerciales y un par de espacios para actividades comunes de los vecinos. En total 450 metros cuadrados, que tampoco estamos hablando de la Fábrica de Artillería. El tiempo transcurrido desinfló el proyecto. Parece que la estrategia de dejar pasar el tiempo funcionó. Habría que estudiarlo de nuevo porque entretanto el barrio ha ido cambiando de población. Muchas familias jóvenes se han asentado en él, por ser un lugar agradable para vivir. Un islote triangular entre Luis Montoto, Greco y Kansas City, construido entre los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, casi un pequeño pueblo de edificios de dos o tres plantas, con calles de aceras cómodas y arbolado. Los únicos inconvenientes que me comentan algunos familiares que llevan muchos años viviendo allí, es que algunos chalés entre medianeras han sido derribados (no son regionalistas, que si no ya habrían salido en los papeles) para hacer edificios de viviendas, una por planta y que no tienen garaje muchas de ellas, con lo que el aparcamiento en superficie es un problema ampliado por la cercanía de grandes almacenes y oficinas en Luis Montoto y Luis de Morales, que hace que empleados y clientes busquen aparcamiento desde temprano en las tranquilas calles del barrio.

Ahora buscamos soluciones para que vivir en las ciudades no suponga la pérdida de la vida tranquila de los barrios de siempre y a la vez poder disfrutar de las oportunidades que nos da la centralidad con los servicios que una gran ciudad proporciona. En la Huerta de Santa Teresa tienen de casi todo, hasta un edificio público vacante para poder usarlo al servicio del barrio.

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