Miedo en la Semana Santa

¿Hacía falta decir lo del yihadista en vísperas de otra Madrugada? ¿No pudieron esperar a la semana próxima?

Al difundir noticias relacionadas con la Semana Santa de Sevilla se debe tener mucho cuidado. Es una fiesta marcada por la sensibilidad. Crear alarmismo ya se ha visto que se convierte en un factor de riesgo. La detención del yihadista en Marruecos, que se dio a conocer ayer, en vísperas de otra Madrugada, no llegó en el momento más oportuno. En la vigilancia policial se sabe que la discreción es importante. Los silencios de la Policía son como los silencios de Sevilla. A veces no hacen falta las palabras, cuando sólo sirven para meter la pata. Por otra parte, no es lo mismo que exista miedo a las tropelías de cuatro niñatos gamberros que situar la Semana Santa en el objetivo del yihadismo, como han hecho fuentes del Ministerio del Interior. Grande-Marlaska se ha lucido.

¿Hay riesgo en la Semana Santa? El mismo que puede existir en el aeropuerto de San Pablo o la estación de Santa Justa. El mismo que puede haber en una zona turística. El Estado Islámico está debilitado y bajo vigilancia. Cuenta con menos capacidad operativa. Por eso le beneficia ese marketing del miedo. Eso no evita la posibilidad de que un lobo solitario o un majara neurótico puedan actuar, pero existe una gran presión policial en torno a ellos. La detención del presunto yihadista residente en Sevilla y matriculado en la Universidad es un ejemplo en positivo.

Por eso vuelvo a lo de antes. ¿Hacía falta decirlo en vísperas de otra Madrugada? ¿No pudieron esperar a la semana próxima para explicarlo? Cuando pase esta Semana Santa, cuando se pueda analizar con todos los elementos del juicio, se debería repensar si es acertada la comunicación de la seguridad. El Cecop, en los días de cuaresma, emitió noticias que parecían prebélicas. Me consta que Juan Carlos Cabrera, como responsable de Fiestas Mayores y Seguridad, así como su equipo, lo hace con buena voluntad. Pero a veces se consigue lo contrario.

Se está conformando una nueva forma de vivir la Semana Santa. La gente huye de las madrugadas, no sólo de la del Viernes Santo. La gente se concentra entre las cinco de la tarde y las diez de la noche. A esas horas las calles del centro están insoportables. En días como el Lunes Santo, cuando el movimiento de masas se concentra en el entorno próximo de pocas calles (San Andrés, San Vicente, Magdalena, Arenal, Francos y carrera oficial) es casi imposible desplazarse con fluidez.

Mantener la cordura es lo prioritario para no cargarnos la Semana Santa de Sevilla. "¡No tengáis miedo!", dijo Juan Pablo II. La frase no era suya, venía de Cristo.

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