Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Momotombo

15 de junio 2010 - 01:00

JULIO Salinas se nos ha convertido en Supernanny. Ya lo conocíamos en sus tiempos de pantera rosa con camiseta como incordio en el área y churrero rematador. Lo vimos como comentarista afable, al lado del recordado Andrés Montes, e incluso como bailarín al límite del estiramiento abductor razonable. Pero todavía no le habíamos cazado en una misión de coaching, como entrenador y don Pantuflo Zapatilla de una pandilla de carnes con patas. Las criaturas de Operación Momotombo, el docureality que Antena 3 estrenaba este domingo, son una cuadrilla de adolescentes talluditos con grandes dosis en su interior de apatía, desidia, desencanto y ganas de buscar bronca. No estamos ante unos antihéroes, sino a unos hijos que hace tiempo que los padres no pudieron, no supieron o no quisieron, controlar. Jóvenes que la crisis ha terminado de meter en la centrifugadora y que no tienen pudor de mostrar todas sus miserias ante las cámaras, remoloneando en la cama, encarándose con los padres o agrediendo a un hermano. Tranquilos, la cantera de Gran Hermano está a salvo para unos cuantos decenios.

A estos chicos descarrilados de sí mismos los mandan a construir un comedor en un pueblo de Nicaragua para que aprendan lo que es bueno: sin esfuerzo no hay paraíso terrenal y, por mucho que nos indignemos con los titulares de este periódico, nos ha tocado un país que nos permite una calidad de vida decente. En Nicaragua no hay aire acondicionado, aunque en sus precariedades saben valorar lo que es la solidaridad o la familia. Ya hemos visto a mocosos semejantes a los de Momotombo (por ejemplo, en el Curso del 63), por lo que el docureality parece algo redundante, pero puede dar alguna que otra lección, con Julio Salinas poniendo cara de Hermano mayor. Por los datos de audiencia, empero, ay, parece que pronto le van a sacar la tarjeta roja.

stats