¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Hotel España
Aver, que sí, que para gustos los colores y que hay a quien le va más lo que contaba Leopold von Sacher-Masoch que lo más tradicional, como hay quien prefiere un equipo aunque gane muchos menos torneos que otro, y quien elige el chopped pork frente al jamón de Jabugo bien elegido y mejor cortado o la sidra frente al champán (y lo dice alguien a quien nacieron en Asturias y lo tiene a gala, que Asturias es España y el resto tierra conquistada). Que hay gente para todo y en la diversidad está la diversión y perdón por tirar de etimología jocosa de manera facilona.
Así que no criticaré que nos alegremos de que estén haciendo unas vías de servicio, que dicen que se quedarán activas -y esperemos que bien mantenidas- indefinidamente, para aliviar de tráfico pesado el Puente del Centenario mientras le hacen ese lifting consistente en cambiar los tirantes de sitio y poner un carril adicional añadiéndole una especie de voladizo lateral.
Que sí, que está muy bien. Que es bueno, no lo niego. Que me alegra, de verdad. Pero, oiga, fíjese qué curioso, yo prefiero una señora que madura digna y elegantemente, o la lozana juventud, a un híbrido artificioso y quirúrgico, como prefiero los molletes de Marchena al pan industrial o las gambas frescas bien cocidas a los palitos de marisco. Que pueden ser elecciones raras las mías, lo sé, no se me escapa. Que soy así de peculiar, señora, oiga. Pero me gusta más el caldo jerezano que un refresco de naranja.
Y como me sé y me confieso de gustos particulares, ya lo han visto, no tengo recato en confesarles que, sin molestarme los viales aliviaderos del puente que nació incompleto, lo que me gustaría es que alguien me dijera cómo y cuándo se va a cerrar la SE-40. No es que yo espere que el ministro del ramo, ujier de la volandera venezolana (Delcy Rodríguez creo que se llamaba) y de su equipaje-mercancía, nos vaya a dar ninguna alegría, que para eso los andaluces hemos votado mal en las últimas elecciones regionales, también llamadas autonómicas, y en el pecado llevamos la penitencia (aunque tampoco teníamos mucho premio cuando decenio tras decenio votábamos lo que debíamos). Pero, en fin, igual que sigo esperando a los Reyes Magos o a que el presidente del ¿Gobierno de todos?, ése que no va a un funeral por muchos miles de españoles, nos diga el número de fallecidos por el coronaleches, mantengo la esperanza de saber (no ya de ver y menos de llegar a disfrutar) cómo se va a completar, si es que se va a completar, la SE-40. Que si tiene que ser con barcas en Coria, vale, sin problema, es típica y de otra época, como la mortadela con aceitunas. Admirable. Le da un toque folclórico, que los turistas tal vez apreciarán, a las infraestructuras que padecemos. Pero que para todos los días, para trabajar y producir y poder cumplir con las parece que crecientes obligaciones tributarias, en fin, qué quieren que les diga, tal vez algo como un túnel (ya sé, ya sé, se me ha ido la cabeza), tal vez, digo, estaría mejor.
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